Una publicación de The Colorado Trust
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Manifestantes se reúnen afuera de Southwest Memorial Hospital en Cortez, Colorado, el 8 de junio de 2023, un día después de que el hospital anunciara el cierre de su centro de partos. El hospital cambió su decisión el 19 de junio. Fotografía de Corey Robinson / enviado especial de The Colorado Trust

Cuidados de salud

En el sudoeste rural de Colorado, el acceso a la salud materna está en riesgo

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Cuando una mujer llegó a dar a luz en Southwest Memorial Hospital en Cortez, Colorado, un lunes por la noche a principios de junio, inició la labor de parto y Erin Schmitt, médica osteópata y la ginecóloga de turno, la ayudó con el nacimiento de su bebé que duró 15 minutos—el nacimiento más directo que Schmitt hubiera visto. Pero una hora después, una enfermera llamó a Schmitt para decirle que la mujer estaba sangrando. Al poco tiempo, Schmitt estaba tratando una de las hemorragias más masivas que hubiera visto en sus 10 años como médica.

A las 2 de la mañana el día siguiente, Schmitt y una enfermera de la unidad de cuidados intensivos llevaron a la mujer en camilla de regreso a la sala de operaciones. Cuando Schmitt puso un dispositivo conocido como el globo Bakri en el útero de la mujer para detener el sangrado, ya había perdido tres litros de sangre, pero el dispositivo le salvó la vida.

Schmitt ha visto suficientes casos en su carrera como para saber que ese tipo de complicaciones durante el parto son sorprendentemente comunes. Bebés se quedan atorados en el canal de parto. Cordones umbilicales se enrollan alrededor de un bebé. Una mujer tiene una hemorragia.

“Por suerte, a la mayoría de ellas les va bien, pero cuando no, tienes que poder reaccionar rápidamente”, Schmitt dijo. “Si [el parto] no hubiera sido aquí en el hospital, [la mujer] no hubiera sobrevivido”.

Sin embargo, más preocupante aún fue la situación en la cual Schmitt se encontró una semana después: presentando esta anécdota sobre esa noche traumática frente al consejo directivo de Southwest Health System suplicándoles desesperadamente que salvaran el centro de partos del hospital, donde Schmitt trabaja.

A principios de junio, Southwest Health System, la organización sin fines de lucro que administra el hospital, anunció que cerraría temporalmente el centro de partos el 1º de julio de 2023, “con base en necesidades financieras y de personal”, según un comunicado de prensa. Luego de que toda la comunidad protestara el cierre, Southwest Health System cambió su decisión 12 días después. El centro de partos permanecerá abierto—por ahora, pero para Schmitt y otros dedicados a la atención de la salud materna, la lucha por salvar el centro de partos solo ha empezado.

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Originaria de Massachusetts, Schmitt se mudó de Nueva Inglaterra a Shiprock, Nuevo México, en 2013 para trabajar en el Centro Médico del Norte Navajo, el cual es administrado por el Servicio de Salud India y atiende a integrantes suscritos de la nación navajo. Un exvoluntaria con el Cuerpo de Paz, Schmitt se sintió atraída para trabajar con grupos marginados y desatendidos, lo cual sentía que agregaba mucha profundidad e interés a la medicina.

Cuatro años después, se embarazó y buscó mudarse a Cortez, un pueblo de justo menos de 9,000 habitantes en el rincón sudoeste de Colorado. Es una comunidad rural, rodeada de montañas y alto desierto, y Schmitt se sorprendió al enterarse de que tenía menos recursos de atención médica que las comunidades navajo donde se ofrecen servicios financiados por el gobierno federal a través del Servicio de Salud India.

En ese entonces, Southwest Memorial Hospital no tenía servicios ginecoobstétricos ni un programa ginecoobstétrico establecido. Los pocos médicos de familia que practicaban la ginecoobstetricia con frecuencia se veían abrumados con la necesidad de atención prenatal y partos.

“Encontré que la necesidad era realmente mayor aquí en esta zona rural de Colorado que en Shiprock, en la reserva navajo”, Schmitt dijo.

Erin Schmitt, DO, una médica ginecoobstetra en Southwest Memorial Hospital en Cortez. Fotografía de Corey Robinson / enviado especial de The Colorado Trust

Durante la misma época en la que Schmitt y su esposo estaban pensando en mudarse a Cortez, Southwest Memorial Hospital estaba buscando contratar un médico ginecoobstetra con experiencia en cirugía para lidiar con el creciente número de labores de parto y partos de alto riesgo, como los embarazos ectópicos y otras complicaciones. A Schmitt le emocionó la oportunidad de marcar la diferencia en su comunidad adoptiva y, en 2017, la contrataron.

Según Schmitt, su contratación fue parte de un gran esfuerzo para mejorar la calidad de la atención en Southwest Memorial, aumentar los servicios que proporcionaba, y ganarse la confianza de la comunidad. Junto con Schmitt, el hospital contrató a un médico pediatra, un neumólogo y dos cirujanos generales más. La primavera siguiente, el hospital completó importantes renovaciones y abrió un nuevo edificio para la unidad del centro de partos. Para ayudar a Schmitt, el hospital contrató a otra médica ginecoobstetra, Jessica Kaplan, MD, en 2021.

En pocos años, Schmitt y Kaplan estaban promediando alrededor de 160 partos de recién nacidos y había duplicado la cantidad de cirugías por histerectomía (quitar el útero totalmente) de 14 a 28 por año. Schmitt se sentía orgullosa de lo que ella y Kaplan estaban logrando en el centro de partos.

Pero por debajo de la superficie, el hospital estaba enfrentando grandes problemas financieros.

En 2018, una crisis financiera casi resultó en que el hospital se clausura, lo cual llevó a que el consejo de Southwest contratara a Community Hospital Consulting, la unidad de gestión y consultoría de Community Hospital Corporation, basada en Plano, Texas, para controlar las finanzas del hospital. Despidió a 40 empleados, entre otros cambios, y la situación financiera del hospital mejoró. Según reportó The Journal, el diario de Cortez, en 2020 y 2021 Southwest cubrió sus pérdidas y mostró pequeñas ganancias.

Cuando Kaplan llegó, ella y Schmitt trabajaban con dos médicos más que se dedicaban a la ginecoobstetricia en el centro de partos. Sin embargo, como ambos se estaban acercando al retiro, Kaplan y Schmitt empezaron a pedirle al hospital que contratara un ginecoobstetra más. Se reunieron con el administrador interino de prácticas y luego con el entonces director ejecutivo de Southwest para preguntarles sobre sus planes de reemplazar a los médicos salientes.

“No había un plan de contratación”, Kaplan recordó. En lugar de eso, el hospital terminó dependiendo de un médico locum—un médico suplente contratista que trajeron de otro lugar—para trabajar de guardia en caso de un parto, de acuerdo con las regulaciones que obligaban tener cobertura ginecoobstetra las 24 horas en la unidad del centro de partos. (Southwest Hospital System no aceptó participar en una entrevista, pero en una declaración escrita, Joe Theine, a quien nombraron director ejecutivo de Southwest Health System durante el verano, dijo que “contratar profesionales de cuidados para la salud sigue siendo una parte importante de nuestro trabajo para ayudarnos a estar preparados para nuestras futuras necesidades de proporcionar cuidados para la salud”.)

Con el tiempo, Schmitt y Kaplan se dieron cuenta de otras cosas. Muchas de las enfermeras que habían trabajado por más tiempo en el hospital—algunas por más de 20 años—se estaban yendo, varias de ellas diciendo que se debía a su frustración con la administración. Servicios como de optometría, neumología y en la clínica para tratar el dolor y la columna se recortaron. (Southwest Hospital System se rehusó a confirmar exactamente qué servicios se eliminaron y cuándo.) Para las dos médicas, parecía que Community Hospital Corporation estaba tan enfocada en las finanzas que no priorizó las necesidades de los proveedores médicos ni las de la comunidad local.

Mientras tanto, el hospital otra vez cayó en problemas financieros, empeorados por la conclusión de los fondos federales relacionados con COVID-19. El 7 de junio de 2023, en la grabación de un foro de empleados que The Journal obtuvo, el exdirector ejecutivo interino de Southwest Health System, David Faulkner, les dijo a los empleados que la organización sin fines de lucro estaba en números rojos.

“Continuamos perdiendo dinero. Hasta ahora este año, $1.4 millones. No podemos continuar por este camino, y [el servicio] de partos es un servicio en el que perdemos una importante cantidad de dinero”, se citó a Faulkner.

Integrantes de la comunidad de Cortez asistieron a una reunión pública y cuestionaron a los ejecutivos de Community Hospital Corporation, la compañía que administra Southwest Memorial Hospital en Cortez, durante una junta del consejo directivo el 15 de junio de 2023. Fotografía de Corey Robinson / enviado especial de The Colorado Trust

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Alrededor del país, hospitales rurales como Southwest Memorial están enfrentando desafíos bajo realidades económicas demoledoras. Según datos de Chartis, una firma de consultoría en cuidados para la salud, el 43 por ciento de los hospitales rurales están operando con márgenes negativos.

Para recortar costos, muchos han eliminado servicios, notablemente de quimioterapia y obstetricia, dejando a comunidades en áreas rurales de Estados Unidos sin acceso a atención médica esencial. En estos llamados “desiertos de atención materna”, las personas embarazadas y los infantes deben trasladarse más lejos para obtener atención prenatal y posnatal, aumentado el riesgo para las madres y los bebés en caso de una emergencia.

En Colorado, ningún hospital rural ha cerrado en años recientes, en gran parte debido a la expansión de la cobertura y el aumento en los reembolsos de Medicaid, mediante la ley estatal de 2009 sobre tarifas para proveedores hospitalarios y la Ley federal de 2010 para la Protección del Paciente y los Cuidados de Salud Asequibles. Sin embargo, para mantenerse financieramente viables, muchos se han visto forzados a reducir servicios o asociarse con un sistema multihospital más grande, ya sea a través de adquisiciones o un acuerdo de afiliación. (Centura Health, ahora conocido como CommonSpirit, ha operado el hospital de Durango por años.)

Los servicios ginecoobstétricos con frecuencia son los primeros en recortarse ya que es el segundo departamento más costoso después de la sala de emergencias, dijo Michael Topchik, el líder nacional en el Centro Chartis para la Salud Rural.

“Los hospitales rurales tienen un volumen muy pequeño de nacimientos”, dijo, y señala que Medicaid reembolsa la mayoría de esos nacimientos, el cual por lo general proporciona tasas de reembolso más bajas—alrededor de $6,500 por nacimiento—que las compañías aseguradoras privadas, las cuales ofrecen alrededor de $15,000 por parto.

Según Topchik, no es poco común que los hospitales que operan con márgenes limitados contraten a compañías administradoras que prometen ayudarlos a cambiar su situación.

“En resumidas cuentas, proporcionar servicios [ginecoobstétricos] es desafiante”, Topchik dijo. “Estos hospitales rurales están haciendo todo lo posible para seguir abiertos. Y a veces mantenerse abiertos significa dejar de ofrecer servicios que la comunidad necesita”.

Pero los resultados de esas “optimizaciones” financieras, como Topchik las llama, pueden ser desiguales. Cuando Sara Pikaart, una enfermera de partos que trabajó en el hospital operado por Rehoboth McKinley Christian Healthcare Services en Gallup, Nuevo México, se enteró de los problemas de Southwest, se sintió obligada a escribir una carta al consejo directivo de Southwest para advertirle de lo que había pasado en Rehoboth durante la administración de Community Hospital Corporation.

Como Southwest en Cortez, Community Hospital Corporation se hizo cargo de la administración de Rehoboth McKinley Christian Hospital en 2020 debido a las dificultades financieras del hospital. Después, “las cosas empeoraron rápidamente”, Pikaart escribió. El hospital cerró el departamento de partos en 2022. A los médicos y enfermeras dejaron de pagarles y se fueron como respuesta a los peligrosos niveles de personal y maltrato por parte de la administración, Pikaart sostuvo; a otros los despidieron. (Rehoboth McKinley no respondió a múltiples solicitudes para obtener sus comentarios.)

“Nuestro departamento se fue a la ruina y eventualmente cerró, dejando a pacientes con opciones limitadas y costosas para sus cuidados”, Pikaart dijo en su declaración. Públicamente, agregó, el (ahora antiguo) director ejecutivo de Rehoboth culpó al personal de enfermería por el cierre después de que los forzaran a salirse, afirmando que se habían ido para aceptar trabajos itinerantes más lucrativos. (Pikaart dice que todos y cada uno de los integrantes del personal permanente de enfermería en su antiguo departamento siguen viviendo en Gallup.)

Desde que Rehoboth cerró su centro de partos, otros servicios le siguieron—incluido el de salud ambulatoria para la mujer, salud del comportamiento y muchos otros.

Cuando hablé con Pikaart, ofreció palabras de advertencia para la comunidad de Cortez: “Cuando las corporaciones o alguien amenaza con cerrar la unidad de partos, le producen una herida al hospital entero. Y creo que a Cortez le han producido esa herida”.

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Al Huckins se mudó al Condado de Montezuma hace un poco más de una década, atraída por un trabajo en una organización sin fines de lucro y las oportunidades al aire libre en la confluencia de las montañas y el desierto. Iniciar una familia y el acceso a los cuidados maternos no eran prioridades. Cuando amigos que vivían en poblados y ciudades más grandes describían su experiencia con el parto en un gran hospital, sonaba inmenso e impersonal, así que cuando Huckins descubrió que estaba embarazada con su primera hija, inicialmente se esperaba lo mismo.

Al Huckins, fotografiada el 15 de junio de 2023. Semanas antes de dar a luz a su segundo hijo, a Huckins le informaron que tendría que encontrar a otro proveedor y lugar para dar a luz debido al cierre del centro de partos en Southwest; la orden terminó anulándose. Fotografía de Corey Robinson / enviado especial de The Colorado Trust

Pero después de reunirse con su médica ginecoobstetra en el centro de partos de Southwest, Huckins sintió lo opuesto. Complicaciones durante su parto resultaron en una estadía de cinco días en Southwest en 2021, lo cual solo reafirmó las impresiones positivas de Huckins. A los proveedores les importaba. Su recuperación y la salud tanto suya como la de su hija recién nacida parecían un asunto personal para ellos.

“Recuerdo pensar: ‘Creo que no quiero irme’”, dijo, refiriéndose a la excelente atención que recibió en el centro de partos.

Schmitt y Kaplan se enteraron de la decisión de cerrar el centro de partos el 7 de junio cuando el entonces director ejecutivo interino David Faulkner las llamó a su oficina el día antes de anunciar públicamente el cierre. “Su argumento era porque es una unidad muy costosa y no le trae nada de dinero al hospital”, Schmitt recordó. Schmitt estaba por tomarse una licencia de trabajo debido a una emergencia médica familiar, dejando a Kaplan, con ocho meses de embarazo, sola para organizar la transición de los cuidados de alrededor de 80 pacientes en menos de dos semanas.

Según Schmitt y Kaplan, nadie habló con ellas antes sobre las supuestas dificultades financieras del hospital ni el posible cierre del centro de partos. “No hubo una discusión de ninguna medida para ahorrar costos ni de optimizar la clínica ni de hacer que las cosas fueran más productivas para que ahorráramos dinero”, Schmitt dijo.

Schmitt se preguntó qué iban a hacer con las docenas de pacientes que habían establecido su atención en el hospital y estaban listas para dar a luz en las próximas seis semanas. “No había plan alguno”, Schmitt me dijo.

Una de ellas era Huckins, cuya fecha de parto para dar a luz a su segundo hijo era el día anterior a la fecha en que el centro de partos supuestamente cerraría. El cambio repentino de planes hizo que Huckins se sintiera ansiosa por las complicaciones de su parto anterior.

“Estaba bastante nerviosa de cambiar de [proveedor] tan tarde en mi embarazo”, dijo. En Southwest, los médicos y enfermeras la conocían y habían ayudado en el parto de su primera hija, lo cual la hacía sentirse segura. Ahora, Huckins estaba recibiendo una carta diciéndole que tenía que cambiarse de médico solo unas semanas antes de dar a luz.

Tan pronto como Schmitt y Kaplan se enteraron de la decisión de cerrar el centro de partos, empezaron a idear una estrategia para luchar contra el cierre. Schmitt se comunicó con integrantes de la comunidad, quienes organizaron un grupo en Facebook llamado “Salvemos el Hospital” (en inglés: Save the Hospital). Al día siguiente, después de que Southwest Health System anunciara públicamente el cierre del centro, el grupo organizó una manifestación enfrente del hospital. Más de 50 personas asistieron, muchas con carteles que decían “Mantengan a nuestros bebés locales” y “Atención cercana al hogar, a menos que seas una mujer”.

Otro grupo comunitario que se formó, llamado “Amigos del Hospital” (en inglés: Friends of the Hospital) se conectó con otras partes interesadas locales que se verían afectadas por el cierre del centro: médicos en salas de emergencias que ahora tendrían que asistir en los partos y personal de servicios de emergencias médicas que tendrían que lidiar con complicaciones posiblemente mortales en embarazos y partos. El grupo organizó una reunión abierta con el consejo directivo del hospital para compartir sus inquietudes donde el conductor de una ambulancia dijo que el cierre sería un desastre para los servicios de emergencia en el condado.

Toda la movilización comunitaria funcionó. El 19 de junio, Southwest anunció que el centro de partos seguiría abierto después de todo. Sin embargo, el hospital reportó que había despedido a nueve personas para recortar costos.

Joe Thomason, vicepresidente principal de Community Hospital Corporation, se disculpó durante una reunión del consejo del Distrito Hospitalario del Condado de Montezuma el 14 de junio por cómo se manejó el cierre del centro de partos y reconoció que la comunicación, la preparación y el proceso del cierre no se implementaron bien. Según la minuta de la reunión, agregó que el hospital no corre peligro de cerrarse, pero que muchos hospitales pequeños están teniendo que tomar decisiones difíciles relacionadas con los servicios de parto ya que requieren recursos significativos para realizarse de forma segura y correcta. (El distrito hospitalario está a cargo de imponer impuestos para pagar por la planta e infraestructura física del hospital, pero Southwest es la entidad que gestiona su operación.)

Shirley Jones, presidenta del consejo directivo de Southwest Health System, explicó más tarde cuáles son los desafíos financieros y operativos del centro de partos, incluida la necesidad de médicos suplentes que pueden costarle al sistema más de $5,000 por día. Aunque el centro de partos sigue abierto, Jones dijo que a menos que el hospital pueda contratar a médicos más permanentes para cubrir turnos de guardia y hacer otras modificaciones, “seguirá siendo financieramente imposible mantener abierto el departamento”, según se refleja en la minuta de la reunión. Jones también señaló que muchos otros hospitales que ofrecen acceso esencial no proporcionan tales servicios.

En la declaración escrita de Southwest para esta historia, se señaló que, desde el principio de agosto de 2023, el hospital ha tenido alrededor de 30 proveedores interesados en trabajar en Southwest Memorial y, en septiembre, ya había completado 10 entrevistas en persona, con un par más programadas en los próximos meses. El hospital ya presentó ofertas laborales a tres proveedores y está hablando activamente con otros sobre la posibilidad de trabajar en Southwest en el futuro.

Para Schmitt, la decisión de no cerrar ha sido causa de alivio temporal. Muchos pacientes ya habían iniciado el proceso de transferir sus cuidados a Durango, así que la nueva decisión los dejó en el limbo, sin saber a quién y qué creer. Schmitt mencionó la ironía de que mejorar la imagen y calidad de los cuidados en el hospital fue la razón por la cual la contrataron hace seis años.

“Nuestra comunidad está perdiendo la confianza en el hospital”, dijo. “En mi opinión, simplemente han deshecho totalmente todo lo que he estado haciendo desde 2017”.

A finales de agosto, Kaplan dio a luz a su hijo en el centro de partos de Southwest, con Schmitt encargada del parto. Rodeada de enfermeras que Kaplan conocía y en su propia pequeña comunidad, Kaplan sintió como que formaba parte de una familia. Era el tipo de atención personalizada que la había impresionado tanto cuando empezó a trabajar en Southwest Memorial Hospital.

“Creo que eso es una parte enorme de lo que hace que este lugar sea especial”, dijo.

Traducido por Alejandra X. Castañeda

Sarah Tory

Periodista
Carbondale, Colo.

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