Una publicación de The Colorado Trust
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Una mujer con una blusa rosada y una falda amarilla con flores se ríe en medio de una conversación, con la mano cerca de su mentón, con otra mujer cuya imagen aparece borrosa en primer plano.

La actriz Madison Stout (izq.,) de la Compañía Teatral Phamaly, actúa con Eli Schroeder (der.) durante un ensayo de la obra “504: The Musical,” sobre la protesta a favor de los derechos de las personas con discapacidades que sucedió en 1977 en San Francisco, CA. El ensayo se realizó en el Tramway Nonprofit Center en Denver el miércoles, 15 de julio de 2026. Stout, quien nació con solo un hueso en su antebrazo derecho y pierna derecha, dijo que al unirse al grupo teatral profesional para personas con discapacidades en Denver, encontró la “libertad de saber que no estás sola”. Fotografía de Joe Mahoney/enviado especial de The Colorado Trust

Salud mental y del comportamiento

Casi la mitad de los coloradenses con discapacidades dicen sentirse solos, el doble del promedio estatal

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Madison Stout se dio cuenta en octubre del año pasado que su estado de ánimo estaba empeorando. Se sentía cansada y empezó a dormir y comer más de lo normal. Su motivación en el trabajo también disminuyó.

“Entré en una depresión bastante grande”, dijo Stout, quien vive en Westminster y tiene 30 años de edad. “Definitivamente me sentía sola, y no quería hacer nada”.

Después de hablar con su terapeuta, Stout se dio cuenta de que su estado mental era el resultado de lo que le estaba pasando físicamente: su pierna prostética no estaba funcionando adecuadamente, lo cual desencadenó un dolor de espalda que le impidió ir al gimnasio, un lugar para formar comunidad y donde usualmente podía liberar el estrés.  Stout subió de peso y se sentía “aletargada y lenta”, dijo. Y eso apagó su deseo de socializar, haciendo que esta persona que se describe como extrovertida se sintiera aislada.

Stout, quien resume su discapacidad como una “diferencia de extremidades”, nació sin la tibia (hueso de la espinilla) en su pierna derecha y sin el cúbito (hueso del antebrazo) en su brazo derecho. También tiene escoliosis avanzada y costillas subdesarrolladas, y nació con solo un riñón.

El reciente episodio de aislamiento de Stout subraya una tendencia más generalizada: la soledad, un creciente problema de salud pública en Estados Unidos, el cual afecta desproporcionadamente a las personas con discapacidades.

Datos de la Encuesta de Acceso a la Salud en Colorado (CHAS) en 2025, un informe bianual realizado por el Instituto de Salud de Colorado, encontró que casi la mitad (47.4 por ciento) de los coloradenses con discapacidades dijeron sentirse solos con frecuencia o siempre, más del doble del promedio estatal del 21.7 por ciento. El informe de 2025 fue la primera vez que la encuesta, la cual se realizó por primera vez en 2009 (y ha sido financiada por The Colorado Trust durante casi toda su existencia), evaluó la soledad.

“Hasta entre todo el creciente número de estudios relacionados con la soledad y sus efectos adversos en la salud, todavía no hemos aprendido o escuchado lo suficiente sobre cómo la epidemia de la soledad está afectando a las personas con discapacidades”, dijo la doctora Maggie Salinger, una profesora adjunta de medicina en la Universidad de Brown. Cuando la Dirección General de Salud Púbica en EE. UU. Publicó un documento asesor de 82 páginas en 2023 sobre la epidemia de la soledad en el país, a las personas con discapacidades las mencionaron solo una vez.

Salinger produjo junto con otros autores un análisis en 2025 que examinó datos de encuestas de dos muestras nacionales de más de 38,000 adultos en edad laboral con discapacidades. A los participantes de la encuesta se les preguntó con cuánta frecuencia sentían que les faltaba compañía o se sentían excluidos o aislados. Dos tercios de los participantes dijeron que con frecuencia sentían una gran soledad.

“No es sorprendente que tanto los coloradenses como los estadounidenses (con discapacidades) se sientan más solos que aquellos sin discapacidades”, Stout dijo. “Basado en mi propia experiencia con mis amigos y mi comunidad con discapacidades, tiene que ver con el acceso”.

Más de 1 entre 4 estadounidenses vive con una discapacidad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Esa cantidad probablemente sea mayor, dijo Mia Ives-Rublee, directora principal en la Iniciativa para la Justicia en la Discapacidad en el Centro para el Progreso Estadounidense en Washington, D.C. Esto se debe a que muchas personas no se identifican como alguien con una discapacidad debido al estigma social, pero de acuerdo con la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, la cual define discapacidad más ampliamente que los CDC, tienen una.

Una confluencia de factores hace que este grupo poblacional tenga mayor probabilidad de sentir soledad. Las personas con discapacidades enfrentan tasas más altas de desempleo que sus pares sin discapacidades. La Oficina de Estadísticas Laborales encontró que el 9.5 por ciento de las personas en edad laboral con una discapacidad estaban desempleadas en julio de 2026—un porcentaje dos veces mayor que el de la gente sin una discapacidad (4.2 por ciento).

Ya que el entorno laboral es un lugar común donde la gente tiene oportunidades para socializar, la alta tasa de desempleo entre las personas con discapacidades significa que tienen menos oportunidades de establecer conexiones significativas. También es más probable que tengan ingresos menores, lo cual limita su habilidad de costear actividades sociales, dijo Lindsey Whittington, una gerenta de datos y análisis en el Instituto de Salud de Colorado.

Estudios demuestran que las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo usualmente tienen redes sociales con 22 personas en promedio, comparado con más de 100 en la población en general.

Vivir con una discapacidad también afecta otros aspectos de la salud asociados con la soledad. Según la CHAS, los coloradenses con discapacidades tienen mayor probabilidad de enfrentar dificultades para costear la vivienda, comida y atención médica que aquellos sin discapacidades. Todos estos factores pueden resultar en “sentirse aislados, con una falta de compañía y sentirse excluidos”, dijo Chrissy Esposito, una gerente de estudios y programas en el Instituto de Salud de Colorado.

La soledad está conectada con una variedad de consecuencias negativas para la salud, incluyendo un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, derrame cerebral, diabetes tipo 2, demencia, depresión, ansiedad, suicidio, hacerse daño a sí mismos y muerte anticipada, según los CDC.

Un hombre con barba y vestido con una camisa gris de cuello abotonado hace gestos con ambas manos mientras habla, con un músico que toca el teclado en el fondo.

Toby Yount, actor con la Compañía Teatral Phamaly, ensaya en el Tramway Nonprofit Center en Denver el miércoles, 15 de julio de 2026. Yount dijo que hizo nuevos amigos y conoció a su pareja a través del grupo, y que Phamaly lo ayudó a aceptar su discapacidad después de años de fingir que no existía. Fotografía de Joe Mahoney/enviado especial de The Colorado Trust

Toby Yount, de 35 años y un residente de Glendale que vive con discapacidades, trabaja de medio tiempo como actor e instructor de comedia. Yount dijo que está buscando otro trabajo para cubrir sus gastos.

“Siempre he tenido dificultades para encontrar empleo por una variedad de razones, pero definitivamente diría que mi discapacidad es gran parte de eso”, dijo Yount, quien tiene autismo, trastorno bipolar II y otros problemas de salud.

Yount dijo que con frecuencia tiene problemas para adaptarse a la cultura laboral, ya que enfrenta dificultades para entender y guiarse por las normas laborales debido a su autismo.

“He tenido jefes en el pasado que, cuando les hago preguntas, lo toman como si estuviera cuestionando su autoridad. Cuando, en realidad, es más como que no entendí y quería que me aclararan más ciertas tareas”, dijo.

Yount no tiene un automóvil y depende del transporte público o traslados compartidos. Esto limita su movilidad y los trabajos que puede solicitar, dijo.

“Me siento solo—creo que todos se sienten así—y definitivamente me siento aislado”, Yount dijo. Piensa que el factor principal que contribuye a esto es estar subempleado, lo cual causa que sea difícil para él costear actividades sociales.

Pero hasta cuando tienen un trabajo bien remunerado, las personas con discapacidades pueden enfrentar obstáculos laborales que aumentan la soledad. Las personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos más débiles con frecuencia deben encontrar trabajos en línea, lo cual los aísla de sus colegas, Ives-Rublee dijo. Y cuando la gente sí trabaja en una oficina, muchas actividades diseñadas para fortalecer el sentido de comunidad con frecuencia son inaccesibles. Por ejemplo, el lugar donde Ives-Rublee trabaja tiene un equipo de softball en el cual no puede participar como persona que usa una silla de ruedas.

Las limitaciones en el diseño comunitario también pueden empeorar la exclusión. Craig Towler, director de políticas públicas y promoción en el Centro para Personas con Discapacidades en Boulder, usa una silla de ruedas, y dijo que tomó muchos años y muchas solicitudes de subvenciones para que su hogar fuera accesible al agregar rampas, ampliar las entradas, e instalar un elevador en las escaleras.

“Pero eso solo hace que mi hogar sea accesible adentro”, dijo. “Si mi vecino de la cuadra está organizando una fiesta para el vecindario en su casa, no puedo ir a eso”.

Además existe la idea errónea de que la gente con discapacidades “siempre son personas con necesidades, y no personas que pueden dar y hacer y contribuir”, dijo Julie Reiskin, codirectora ejecutiva de la Coalición de Interdiscapacidades en Colorado, una organización que promueve los derechos de las personas con discapacidades (y exbeneficiaria de The Colorado Trust). Esto evita que puedan integrarse totalmente al resto de la sociedad, dijo.

Cuando la pandemia por COVID-19 empezó, Reiskin dijo que periodistas la llamaron una y otra vez para preguntar qué necesitaba la comunidad con discapacidades. Aunque existían necesidades legítimas, Reiskin enfatizó que las personas con discapacidades también tenían mucho que contribuir, incluyendo saber cómo vivir en aislamiento y consejos para lidiar con una reducción repentina de ingresos.

Una mujer con una blusa rosada y una falda amarilla con flores habla mientras agarra una partitura, parada cerca de un hombre que usa muletas en los antebrazos, con otra persona sentada en el fondo.

Madison Stout, una actriz con la Compañía Teatral Phamaly, sonríe durante un ensayo en el Tramway Nonprofit Center en Denver el miércoles, 15 de julio de 2026. Stout, quien nació con solo un hueso en su antebrazo derecho y pierna derecha, entró “en una depresión bastante grande” en el otoño de 2025 después de darse cuenta de que su pierna prostética no estaba funcionando adecuadamente, lo cual desencadenó un dolor de espalda que la mantuvo aislada de sus actividades físicas y su comunidad. Fotografía de Joe Mahoney/enviado especial de The Colorado Trust

Cuando era niña, Stout no tenía amistades cercanas con discapacidades de las que ella sabía, y sentía que nadie entendía sus experiencias. No fue hasta que Stout se unió a la Compañía Teatral Phamaly, un grupo basado en Denver de actores profesionales para personas con discapacidades, que encontró la “libertad de saber que no estás sola”.

Yount, quien también actúa con Phamaly, hizo nuevos amigos y conoció a su pareja a través del grupo, y dijo que le ayudó a aceptar su discapacidad después de años de fingir que no existía.

Dijo que le hizo darse cuenta de que “no es gran cosa que soy sensible al sonido, y que está bien que no establezco contacto visual mucho, o que quizás necesito tiempo para evaluar y acostumbrarme a mi entorno”. Eso le permitió ser más auténtico, lo cual a su vez hace que sea más fácil para él formar conexiones, Yount dijo.

Recientes acciones del gobierno federal—incluyendo recortes de fondos y cambios normativos en programas de discapacidad—están aumentando aún más la soledad, según Ives-Rublee. En el verano de 2026, el Congreso estaba pensando en recortar fondos de apoyo para infraestructura, socavando esfuerzos para hacer que las comunidades y el transporte fueran más accesibles. El Departamento de Salud y Servicios Humanos despidió a más de la mitad del personal en la Administración de Vida Comunitaria, una agencia federal que proporciona gran parte de los fondos para y monitoreo de servicios que benefician a las personas con discapacidades. Y el Gran y Hermoso Proyecto de Ley incluyó recortes a SNAP y Medicaid, dos programas de los cuales las personas con discapacidades dependen desproporcionadamente.

“Estamos observando varios niveles de una administración nacional que está literalmente recortando todos los apoyos y puentes que ayudarían a la gente discapacitada a permanecer en su comunidad y conectar con las personas”, Ives-Rublee dijo.

No existe una solución simple para la epidemia de la soledad. Pero varios grupos en Colorado están trabajando para aumentar la inclusión de las personas con discapacidades. El Consejo de Discapacidades en el Desarrollo de Colorado está financiando un proyecto con PEAK Parent Center, una organización sin fines de lucro en Colorado Springs, para ayudar a jóvenes con discapacidades intelectuales y en el desarrollo a cultivar y mantener una comunidad en su transición a la vida adulta. El Centro para Personas con Discapacidades está proporcionando clases de etiqueta que enseñan a las personas sin discapacidades cómo interactuar respetuosamente con personas que tienen discapacidades.

La Oficina de Colorado para Oportunidades de Discapacidad, una organización estatal establecida en 2024, está facilitando la primera evaluación integral de necesidades por discapacidad en Colorado, la cual examinará las desigualdades de soledad, dijo el director Danny Combs.

Más allá de los cambios políticos en general, una parte importante de combatir la soledad “realmente es cambiar la narrativa sobre lo que es la discapacidad”, Reiskin dijo. “Que no es una tragedia; es una parte natural de la experiencia humana”.

Traducido por Alejandra X. Castañeda

Jenny McCoy

Periodista independiente
Boulder, Colo.

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