Una publicación de The Colorado Trust
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El jueves, 19 de marzo de 2020, Ivan Hernandez carga cajas con alimentos del Village Exchange Center, una organización no lucrativa en Aurora, Colorado, que ayuda a personas inmigrantes y refugiadas. Hernandez y otros voluntarios empezaron a entregar bolsas y cajas con alimentos después de que la organización cerrara su banco de alimentos debido al brote de la COVID-19. Fotografía de Joe Mahoney / enviado especial de The Colorado Trust

Hambre

En medio de un colapso económico histórico, es probable que muchas desigualdades empeoren

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Por Michael Booth

Las cifras de desempleados están aumentando tan rápidamente que las autoridades laborales en el estado no pueden seguirles el ritmo.

Los ingresos estatales están disminuyendo tanto que los tesoreros estatales y locales enfrentan dificultades para reevaluarlos.

Este doble impacto, al mismo tiempo que las consecuencias de los cierres debido al coronavirus se manifiestan, es una advertencia ominosa para los programas de servicios sociales, fondos educativos, vivienda y otros apoyos comunitarios que buscan igualar las oportunidades en Colorado. Los ingresos impositivos a nivel estatal y local se están desplomando debido a la paralización de la economía, expertos en presupuestos dicen. Al mismo tiempo, los habitantes de Colorado y las agencias que los apoyan reportan un aumento inmediato en las necesidades que el gobierno usualmente financia.

La conferencia de prensa que el gobernado Jared Polis dio el 20 de marzo estuvo dedicada casi en su totalidad a los desafíos financieros que el estado enfrenta en estos momentos. Después de anunciar un nuevo panel asesor para emergencias económicas, liderado por el exalcalde Federico Peña, Polis les pidió a los propietarios que alquilan viviendas que se esperen para enviar notificaciones de desalojo y permitan que les paguen tarde el alquiler.

A Christopher Holland, de 29 años, lo despidieron de un delicatessen en Fort Collins esta semana; mientras por su parte, Polis daba órdenes para que todos los restaurantes en el estado dejaran de servir comida en sus instalaciones con el objetivo de promover el distanciamiento social por la COVID-19. Los teatros, gimnasios y otros lugares donde se reúnen las personas también recibieron órdenes de cerrar. Holland renunció a otro trabajo cuando sus horas en el delicatessen aumentaron a tiempo completo. Su plan, hasta que lo echaron, era reunir dinero con sus compañeros de apartamento y finalmente salirse del espacio donde se estaba quedando temporalmente en la casa de un amigo.

“Actualmente estoy buscando cualquier tipo de trabajo temporal que pueda encontrar”, Holland dijo. Como productor de música (escúchalo aquí y aquí), también se está enfocando en eso. No tiene ahorros y le quedan deudas de la escuela. No ha podido solicitar beneficios de desempleo porque el sitio web del estado donde se procesa el seguro ha recibido una ola de solicitudes nuevas.

COVID-19 hace que esta recesión instantánea sea diferente a cualquier otra que se recuerde, dijo Kim Rueben, directora de la Iniciativa Estatal y Local Financiera en el Centro de Políticas Impositivas (Tax Policy Center, en inglés), un centro de investigaciones apartidista. El gobierno federal y los gobiernos estatales deben encontrar maneras de ser mucho más generosos que antes con los beneficios de desempleo, Rueben sugirió, porque no se sabe cuándo acabarán las cuarentenas y porque no hay trabajos comparables disponibles.

Además, Rueben dijo, la naturales de la amenaza significa que “no queremos que las personas salgan a buscar trabajo en estos momentos”.

Los trabajos que pagan bajos salarios y que sufrieron de inmediato el golpe más fuerte son aquellos que desempeñan personas sin estudios avanzados, inmigrantes y refugiados, además de minorías raciales y étnicas. Todas estas personas son las primeras en sufrir las consecuencias y las últimas en recuperarse cuando la economía se contrae. Solo en Colorado, se están recibiendo docenas de miles de solicitudes nuevas de desempleo por día: 20,700 personas presentaron su solicitud en los tres días antes y después de la orden que Polis dio sobre los lugares donde la gente se reúne. Tan solo el 19 de marzo, se presentaron 10,000 solicitudes que obstruyeron el sistema en línea.

“Sí, los pronósticos muestran que esto dolerá por un rato, definitivamente a corto plazo”, dijo Kevin Bommer, director ejecutivo de la Liga Municipal de Colorado (Colorado Municipal League, en inglés), un grupo comercial y de presión política para condados, ciudades y pueblos. (En estos momentos, Bommer está en cuarentena después de haber estado potencialmente expuesto al virus durante un viaje a Washington D.C. a principios de marzo.) “Y a largo plazo, dependiendo de cuánto afecte al empleo y cuántas personas pierdan su trabajo, estas cosas tendrán un efecto dominó que se extenderá hasta fin de año” en ingresos perdidos, dijo.

El economista de la legislatura estatal advirtió que los cierres debido a COVID-19 le costarán al estado $750 millones en ingresos perdidos para el presupuesto estatal que se predijo durante el año fiscal que empieza el 1º de julio. Y eso fue antes que se implementaran más restricciones en la economía.

Durante contracciones económicas graves, Bommer dijo, los gobiernos locales protegen contra recortes sus servicios básicos, como la policía y los bomberos, la salud pública, el agua y los desechos. Las bibliotecas y los centros recreativos con frecuencia reducen sus servicios; los esfuerzos innovadores enfocados en crecer y promover la equidad en salud, como la vivienda asequible y el acceso a espacios abiertos, simplemente dejan de ser prioridades. En uno de los momentos más difíciles durante la Gran Recesión que empezó en 2008, Colorado Springs infamemente apagó las luces en las calles y les pidió a los vecinos que cortaran el césped en los parques con sus propias podadoras.

Las organizaciones no lucrativas a quienes se busca para que cubran esas necesidades enseguida sienten la presión. Village Exchange Center en Aurora es una organización que ayuda a todos los vecindarios mientras centra sus esfuerzos en personas inmigrantes y refugiadas. De recibir 100 solicitudes para enviar alimentos a domicilio, ese número aumentó a 140 en solo una semana, dijo Alejandra Ospina Estefan, gerenta de operaciones y alcance comunitario.

Esta semana, uno de los nuevos clientes del centro fue una mujer de 72 años con múltiples condiciones médicas que dijo tener solo $1 hasta el 1º de abril. Con las recomendaciones de emergencia médica de quedarse en casa, la mujer no tenía ningún pariente ni amigos para que le trajeran comida. Estefan la agregó a la lista de envíos.

“Sí, las necesidades aumentarán. Me preocupa porque no tenemos los suministros para cubrir a todos”, Estefan dijo. “Nos están llamando personas que nunca han venido y simplemente no tenemos esa cantidad”.

Mantener o hasta aumentar los fondos para gastos de Medicaid será esencial para la salud comunitaria durante la pandemia, Rueben dijo. Casos médicos directamente causados por el virus podrían llevar rápidamente a la bancarrota a personas sin seguro médico. Y Colorado, un estado que expandió Medicaid a raíz de la Ley de Cuidados de Salud a Bajo Precio de 2010 (y la ley estatal de 2009 que estableció un cargo para proveedores de hospitales), dio a cientos de miles de residentes adicionales la seguridad financiera de tener seguro médico básico, agregó.

Kansas, uno de nuestros estados vecinos, no solo no se unió a la expansión de Medicaid, sino que sus experimentos con bajos impuestos y bajos presupuestos durante la década de 2010 destruyeron a los hospitales rurales, Rueben señaló. “Esto podría dejarlos en una terrible situación ahora” durante un brote, dijo.

Es un beneficio que los estados hayan pasado por una situación relativamente próspera en años recientes y que muchos hayan aumentado sus fondos de reserva, Rueben mencionó. Pero los nuevos esfuerzos vehementes para promover la equidad económica mediante la expansión de la educación infantil temprana, la vivienda asequible o la licencia pagada por maternidad probablemente no se implementen por algún tiempo.

“Creo que todo eso tendrá que romperse en pedazos y empezarse otra vez”, Rueben dijo.

Los economistas y analistas de presupuestos hicieron una lista de la ayuda gubernamental que quizás sea más eficaz para los residentes con bajos ingresos durante recesiones:

  • Aumentar los beneficios de desempleo para evitar los desalojos y el hambre y promover el consumo.
  • Suplementar los déficits presupuestarios estatales con fondos federales para reducir el recorte de programas públicos.
  • Ampliar los requisitos para participar en programas de asistencia alimentaria como el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) y el Programa de Asistencia Nutricional Especial para Mujeres, Infantes y Niños (WIC, por sus siglas en inglés).
  • Perdonar los préstamos de empresas pequeñas para que los negocios de venta al por menor y de alimentos y bebidas puedan mantenerse a flote durante el brote y contraten empleados nuevamente cuando el brote termine.

Rueben dijo: “Me gustaría que hicieran no solo lo que hicieron la vez pasada, sino también que se enfoquen en las personas e industrias que de verdad están sufriendo en estos momentos”.

Kristin Jones contribuyó al reportaje

Michael Booth

Escritor
Denver, Colo.

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