Una publicación de The Colorado Trust
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El gobernador de Colorado Jared Polis anuncia un estado de emergencia como respuesta al brote del coronavirus en el estado el martes, 10 de marzo de 2020. Fotografía de Moe Clark, The Colorado Sun (usada con permiso)

COVID-19

Un estado de emergencia para quienes trabajan por hora

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Por Scott Downes

El 10 de marzo, mientras aumentaban los temores por la propagación de la COVID-19 (la enfermedad que causa el nuevo coronavirus), el gobernado Jared Polis declaró un estado de emergencia en Colorado. El Departamento de Trabajo y Empleo de Colorado promulgó una norma que incluyó licencia pagada de emergencia por enfermedad, la cual obliga que los trabajadores que reciban una prueba del coronavirus obtengan cuatro días pagados por enfermedad en ciertas industrias, con algunas condiciones. La noche del 13 de marzo, la Casa Blanca y el Congreso supuestamente llegaron a un acuerdo potencial que proporcionaría las ausencias de emergencia, incluidas dos semanas pagadas por enfermedad y hasta tres meses de licencia para cuidar a un familiar o por razones médicas, al igual que más seguro del desempleo, asistencia alimentaria y fondos para la atención médica. La Cámara de Representantes aprobó la Ley de las Familias Primero como Respuesta al Coronavirus durante la madrugada del 14 de marzo; la legislación apoyada por el presidente Trump podría empezar a debatirse en el Senado el 16 marzo.

La promulgación de emergencia estatal y el acuerdo congresal pendiente intentan otorgar algunas protecciones a los trabajadores que simplemente no pueden faltar al trabajo, aquellos que dependen de un salario por hora, con frecuencia un salario mínimo y que no tienen otro tipo de garantía o seguridad. Todo esto es un recordatorio crucial de las circunstancias frágiles en las que tantos trabajadores viven, hasta donde hace apenas una semana era una de las economías estatales más fuertes en el país.

“Quédate en casa, Visita a tu médico. No mandes a tus hijos a la escuela. Excelentes consejos para limitar el contagio de la COVID-19, pero una receta para el desastre financiero de los trabajadores que ganan salarios bajos y sus familias”, aseveró Leng Leng Chancey, directora ejecutiva de 9to5, una organización nacional que representa a mujeres que trabajan. “También es una calamidad de salud pública para los consumidores y las comunidades, cuando quienes trabajan en restaurantes, guarderías y centros de atención a los ancianos deben poner en riesgo su salario o su trabajo para quedarse en casa”.

“Nuestra economía no está estructurada para tomar en cuenta que las personas no estarán trabajando”, dijo Debra Brown, directora ejecutiva de Good Business Colorado, una red de empresas motivadas por valores comunes, en una entrevista.

“Si no te presentas y no trabajas, no te pagan”, dijo Brown sobre los trabajadores que ganan un salario por hora.

Según un informe publicado en 2018 por el Instituto Fiscal de Colorado (CFI, por sus siglas en inglés), se piensa que cerca de uno de cada cuatro trabajos en Colorado pagan un salario bajo, el cual CFI define como un trabajo que paga menos de lo que un trabajador de tiempo completo que mantiene a una familia de cuatro personas necesita ganar para vivir por encima de la línea de pobreza federal. (Nota del editor: el autor de esta historia trabajó antes como consultor para el CFI.)

De los 2,620,640 trabajos en total que hubo en Colorado en 2018, 610,000 de ellos pagaron un salario bajo, según la clasificación incluida en el informe del CFI. Es más probable que las mujeres y las personas negras, latinas o multirraciales desempeñen estos trabajos. En general, el 30 por ciento de las mujeres que trabajan ocupan puestos que pagan un salario bajo, en comparación con el 24 por ciento de los hombres. Más del 30 por ciento de los trabajadores negros y birraciales, y más del 38 por ciento de los latinos, desempeñan trabajos que pagan salarios bajos.

“Mucho de lo que se escucha parece indicar una situación en las que todos pierden”, Ashley Panelli, una organizadora con 9to5 Colorado. “La gente claramente no quiere enfermarse y quiere evitarlo tanto como sea posible. Pero hacer algo como aislarse o tomar las precauciones necesarias para disminuir la posibilidad [de enfermarse] cuando enfrentan problemas como la falta de horas pagadas si se ausentan por enfermedad, o pagar el alquiler; realmente necesitan recibir ese salario”.

El jueves, 12 de marzo, cuando el gobernador declaró el estado de emergencia, se cerraron un sinnúmero de oficinas y se cancelaron eventos a lo largo y ancho del estado. Como resultado, surgieron más preguntas sobre las consecuencias que todo esto tendrá en los trabajadores que reciben un salario por hora. Si todavía no lo habían hecho, empresas, agencias no lucrativas y otras organizaciones dejaron rápidamente de permitir la entrada de visitantes externos e implementaron pautas para que su personal empezara a trabajar desde casa hasta, en algunos casos hasta abril.

Inexplicablemente, a pesar de que la NBA y NHL suspendieron los partidos de los Nuggets y Avalanche indefinidamente, con declaraciones de emergencia a nivel estatal y municipal, Pepsi Center (propiedad de y administrado por Kroenke Sports & Entertainment o KSE) llevó a cabo un concierto la noche del 12 de marzo con varios miles de asistentes. Según dice su propio sitio web, se necesitan más de 1,000 empleados para organizar un evento en Pepsi Center.

Un periodista que escribe sobe los Nuggets tuiteó: “No puedo dejar de pensar en lo insensato que esto es… no se permite que tu equipo deportivo tenga partidos cuando esta arena está vacía. Que permitieran que esto sucediera esta noche es inconcebible”.

Como respuesta a nuestra solicitud de comentarios, Tomago Collins, vicepresidente de comunicaciones de KSE, dijo que no era su trabajo contestar preguntas relacionadas con la salud.

“Estamos tratando de entender qué diablos está pasando”, dijo.

KSE no ha dicho si ayudaría a los empleados o negocios que dependen de Pepsi Center durante esta situación extraordinaria de suspensión laboral. [Nota del editor: justo una hora después de que se publicara esta historia en inglés la noche del 14 de marzo, KSE publicó una declaración anunciando que “continuará pagándoles” por 30 días más a sus empleados de medio tiempo y que reciben un salario por hora en Pepsi Center y otras instalaciones que le pertenecen en el área metropolitana de Denver.]

“No puedo vivir así por mucho tiempo más”, dijo un empleado de Pepsi Center sobre la incertidumbre relacionada con su trabajo, para un artículo de DNVR publicado en inglés el 13 de marzo.

El 13 de marzo, docenas de distritos escolares en Colorado, incluidos varios de los más numerosos, anunciaron el cierre de sus escuelas por las próximas semanas. Estos cierres dejaron a familias con la carga de descifrar cómo conseguir servicios de cuidados para sus hijos, darles de comer y otros desafíos.

Una asistente médica, que no quiso compartir su nombre ya que no tiene permiso de su empleador para hablar de la situación, recientemente empezó a trabajar por horas en una clínica de salud en el Valle de San Luis. La escuela de su hija estará cerrada durante por lo menos las próximas tres semanas.

“Eso es mucho tiempo”, dijo. “Y acabo de empezar [mi trabajo], así que no quiero pedir días libres. Mi horario es bastante fijo, tengo que estar ahí y tengo que encontrar alguien que la cuida de tiempo completo”.

Los cierres escolares dejaron a los maestros y empleados administrativos preguntándose sobre sus salarios, ya que los planes sobre ausencias pagadas varían mucho entre un distrito y otro.

“Las personas que hacen que nuestras escuelas funcionen, como el personal de limpieza, quienes preparan y sirven las comidas, las secretarias y quienes conducen autobuses, entre muchos otros, son los más vulnerables a pasar apuros y a perder su seguridad financiera durante un cierre escolar prolongado”, dijo Amie Baca-Oehlert, presidenta de la Asociación Educativa de Colorado, en un comunicado de prensa. “Los distritos deben valorar las incalculables contribuciones de los profesionales que apoyan el éxito educativo de los estudiantes y compensarlos con el salario y los beneficios completos que normalmente recibirían durante el año escolar”.

Sin embargo, la vida siguió en algunos lugares. En un tramo de la Avenida Colfax en Denver, restaurantes, bares y lugares donde hay música en vivo seguían bulliciosos el jueves y viernes de la semana pasada con la clientela usual que los visitan antes del fin de semana, aunque un poco menos numerosa de lo normal.

Asistentes al concierto de la banda local Copper Children llegaron gradualmente a Bluebird Theater. Restaurantes y bares estaban parcialmente llenos de clientes. Un dispensario de marihuana dijo que estaban atendiendo a unos pocos clientes más tratando de abastecerse. Todo daba una sensación similar a la noche anterior a una gran tormenta, una ligera expectativa de que todo cerraría.

¿Pero qué pasa con los trabajadores cuando la tormenta azota?

Algunos negocios ya tenían pautas claras para sus empleados, mientras que muchos otros se apresuraron para determinar la mejor forma de permanecer abiertos y cuidar tanto de sus clientes como de sus empleados.

“El margen es muy limitado, estos tipos de situaciones afectan desproporcionadamente a las compañías individuales o negocios más pequeños que con trabajo se mantienen a flote”, agregó Brown de Good Business Colorado, como advertencia.

Hooked on Colfax, una cafetería en el distrito del Bluebird, implementó medidas más severas de limpieza, instaló una botella que dispensa gel antiséptico para sus clientes y estableció otras medidas para seguir abierta.

“Se cancelaron los eventos numerosos en las próximas semanas y también los turnos de capacitación”, dijo la dueña Malissa Spero. “Dependiendo de lo que suceda este fin de semana, quizás empecemos a cerrar temprano la próxima semana”.

Algunos negocios, como la franquicia local del restaurante de burritos Illegal Pete’s, están asumiendo la responsabilidad de ofrecer días libres pagados a sus empleados.

“La salud de los más vulnerable en nuestras comunidades es una responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros”, dijo la compañía en una declaración recibida por correo electrónico.

Además de todos los empleados asalariados que siguen recibiendo sueldos completos, las Escuelas Públicas de Denver (DPS, por sus siglas en inglés) anunciaron que a los empleados que les pagan por hora “se les pagará como si estuvieran previamente programados para trabajar” durante el cierre planeado en las próximas tres semanas. (Al momento de publicarse este artículo, otros distritos escolares no se había comprometido a cerrar.) Además, el distrito proporcionará desayunos y almuerzos gratis en por lo menos ocho lugares para que sus estudiantes, muchos de los cuales dependen de comidas en la escuela, se los lleven a casa. Casi dos tercios de los estudiantes de DPS reúnen requisitos para recibir comida gratis o a precio reducido.

También se espera que severas reducciones en los viajes afecten de forma masiva y en cascada a los trabajadores de esa industria, incluidos aquellos que trabajan en hoteles, restaurantes y bares, al igual que con Uber, Lyft y otras plataformas basadas en aplicaciones.

El Aeropuerto Internacional de Denver, en donde trabajan más de 35,000 personas, no respondió cuando solicitamos comentarios sobre cómo sus empleados se verán afectados y lo que están haciendo para apoyarlos. Visit Denver, el departamento de visitantes y convenciones de Denver, tampoco respondió. El departamento ya dijo haber perdido más de $80 millones debido al impacto financiero causado por la cancelación de convenciones y otros eventos. (El número de cancelaciones probablemente aumente.)

Es difícil cuantificar inmediatamente el impacto total de las cancelaciones y los cierres masivos, pero sus rasgos son claros. Los cierres y las cancelaciones resultan en que muchas personas no puedan trabajar y muchas de ellas no podrán pagar por necesidades básicas, como alimentos, vivienda y atención médica.

Un estudio publicado en 2019 por el Centro para la Investigación del Retiro en Boston College, y que usó datos de dos encuestas de la Reserva Federal, muestra que muchos hogares simplemente viven con un presupuesto ajustado y no pueden sobrellevar la pérdida de ingresos. La Encuesta de la Economía y Decisiones en el Hogar encontró que el 40 por ciento de los hogares dicen que no podrían cubrir un gasto de emergencia de $400 sin tener que pedir dinero prestado, vender algo o dejar de pagar otras cuentas o simplemente no lo podrían pagar. Este porcentaje incluyó 17 por ciento de hogares que ganaron más de $100,000 en ingresos anuales; dijeron que también para ellos sería difícil cubrir ese tipo de gasto. La Encuesta de Finanzas del Consumidor, la cual evalúa recursos financieros reales, encontró que cerca del 20 por ciento de hogares en EE. UU. tienen menos de $400 en sus cuentas bancarias.

Hasta las personas que trabajan en servicios de salud como primera línea de defensa contra la pandemia sentirán los efectos negativos.

“Tenemos a varios integrantes que trabajan en la industria de los servicios médicos” dijo Panelli de 9to5 Colorado. “Una enfermera me dijo que está expuesta a esto más que la persona promedio, pero no tiene seguro médico a través de su trabajo y tampoco tiene días libres o por enfermedad pagados. Y si se enfermara tendría que ausentarse por dos o tres semanas sin que le paguen. Y luego también costear los gastos adicionales para recibir tratamiento cuando no tiene seguro médico”.

“Estamos escuchando muchas historias de ‘malo si sí, malo si no’”, Panelli agregó. “Estamos poniendo a personas en una situación bastante difícil donde deben elegir entre su salud y sus ingresos”.

Lo que sí es claro para los trabajadores y los negocios, especialmente aquellos que ganan menos, es que se necesita intervención estatal y federal, tanto de manera inmediata como a largo plazo.

“Los trabajadores no tienen la seguridad necesaria para quedarse en casa cuando están enfermos y eso no cambiará sin medidas legislativas”, Brown dijo.

“Esperamos que actúen rápidamente para establecer un plan universal de ausencias pagadas, días pagados por enfermedad y licencia familiar y médica”, Panelli dijo. “Así, las personas tendrán acceso a esas cosas en un período adecuado de tiempo tomando en consideración lo que tarda recuperarse de algo como esto”.

Activistas tambien están considerando políticas como fondos de emergencia para el desempleo, asistencia alimentaria y suspensiones de evicciones para proporcionar más ayuda si y cuando sus ingresos disminuyan: “así cuando los negocios cierren y los trabajadores no reciban ingresos, no se verán forzados a pagar el alquiler y los servicios públicos”, Panelli dijo. Tales soluciones “reconocen las realidades que los trabajadores con ingresos más bajos están viviendo”.

Algunas de las realidades que se están viviendo ahora incluyen la licencia familiar y médica que se ha debatido y retrasado en Colorado durante años. También incluyen obstáculos para tener acceso a recursos como la prueba gratis para hacerse del coronavirus en automóvil que el Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado está proporcionando. Los requisitos de proporcionar una identificación y una nota del proveedor médico, o hasta tener que esperar en línea por varias horas, pueden ser un obstáculo insuperable para las personas que trabajan por hora, la gente sin seguro médico y quienes no tienen documentos.

“Hemos estado hablando de esto por años, sobre cuál es la mejor forma de proporcionar [licencia familiar y médica pagada] y quiénes se verán afectados negativamente si imponemos este programa universal administrado por el estado”, Panelli concluyó. “Gran parte de la conversación tiene que ver con lo que es posible políticamente, cuál es la realidad política relacionada con lo que se puede hacer; insto a las personas para que entiendan que estamos verdaderamente enfrentando una crisis de salud pública y que pongan sus ideas políticas de lado y evalúen objetivamente lo que será más eficaz en sus comunidades para que todos se mantengan lo más protegidos posible”.

“Los gobiernos federal y estatal y local necesitan tomar medidas para asegurar que las personas no pierdan su vivienda, no pierdan sus beneficios y que se ocupen de ellas”, Brown dijo. “Estos [cambios] debieron haberse implementado hace mucho. Si vas a hacer lo correcto ahora, perfecto; más vale tarde que nunca”.

Quizás la propagación de un virus pandémico no discrimine según nuestro grupo racial, nuestra edad, nuestro género, código postal ni nuestro nivel de ingresos. Pero la capacidad de muchas personas y familias, y hasta comunidades enteras, de lidiar con los efectos y recuperarse es totalmente desigual y con frecuencia depende del tipo de trabajo que tenemos, en dónde trabajamos y cuánto ganamos.

“Esto está obligando a las personas a que reconozcan que nuestro sistema realmente está fuera de balance”, Brown dijo. “Esta es la manifestación de nuestra economía enferma”.

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