Una publicación de The Colorado Trust
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Por Jenny McCoy

Donde vivimos afecta nuestra salud.

Este es un hecho bien conocido que los investigadores del Instituto de Salud Poblacional de la Universidad de Wisconsin han analizado por casi una década. Su Informe de clasificación de salud por condado, publicado anualmente en colaboración con la Fundación Robert Wood Johnson, analiza 71 factores relacionados con la salud en casi todos los condados de Estados Unidos para entender cómo las diferencias de oportunidades en los lugares donde vivimos contribuyen a la falta de equidad en salud.

Sin embargo, “donde vives no es el único factor que determina que tan sano estás”, explica Amanda Jovaag, coautora del estudio y directora del equipo de clasificación para el Programa de Clasificación de Salud por Condado en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin-Madison. “Hay otros factores que pueden afectar la manera como la salud varía dentro de estados y en comunidades”.

Por eso este año los investigadores examinaron cómo la salud varía según nuestro grupo racial y étnico, así como el lugar donde vivimos. Si no exploramos y entendemos cómo estas variables se cruzan, “nunca vamos a disminuir la desigualdad en salud”.

Sus hallazgos, publicados en el Informe 2018 de clasificación de salud por condado, muestran que importantes diferencias de salud existen no solo según el lugar, sino también entre grupos raciales y étnicos. De hecho, la salud puede variar debido al grupo racial y étnico tanto como debido al lugar, el estudio reveló. El reporte examinó resultados de salud (la cantidad de años que la gente vive y qué tan sana se siente la gente), así como factores de salud (las variables que determinan cuánto tiempo y qué tan bien vivimos).

“Los resultados de salud son el último vagón del tren, pero también queríamos examinar lo que causa salud”, Jovaag dijo. El informe examina 30 factores de salud que se dividen en cuatro categorías: comportamientos de salud (p. ej., los adultos que fuman, el número de adolescentes que dan a luz, el consumo excesivo de alcohol), cuidado clínicos (p. ej., la falta de seguro médico, las hospitalizaciones prevenibles, la concentración de médicos que ofrecen atención primaria), factores socioeconómicos (p. ej., los porcentajes de estudiantes que se gradúan de la preparatoria (high school), de niños que viven en la pobreza, de desempleo, etc.) y ambiente físico (p. ej.  (p. ej., conducir solo al trabajo, problemas severos de vivienda, infracciones que afectan el agua potable).

Al comparar los factores de salud en Colorado con los promedios nacionales, nuestro estado en general supera el promedio. Tenemos menos pobreza infantil (el 13 por ciento de niños en Colorado viven en la pobreza, en comparación con el porcentaje nacional del 20 por ciento), tasas de natalidad entre adolescentes levemente más bajas (24 nacimientos por cada 1,000 mujeres entre 15 y 19 años, en comparación con la tasa nacional de 27 por cada 1,000) y porcentajes más bajos de personas sin seguro médico (9 por ciento de la gente en Colorado no tiene seguro, en comparación con el 11 por ciento a nivel nacional). Pero esto no explica el panorama completo, Jovaag dijo, y que hay diferencias importantes entre condados y grupos raciales/étnicos en el estado.

“[Colorado] es un lugar tan saludable en general, pero realmente existen grandes diferencias [en factores de salud entre comunidades y grupos raciales/étnicos]”. Jovaag dijo. “Ciertos grupos no tienen el mismo acceso a oportunidades que sabemos que fortalecen la salud”. Esto probablemente sea así porque “políticas y programas que hacen que la salud sea la opción fácil probablemente no se están implementando por igual en todo el estado”, agregó.

Examinemos, por ejemplo, el porcentaje en Colorado de natalidad entre adolescentes, el cual ha disminuido dramáticamente en años recientes gracias en gran parte a la Iniciativa de Planificación Familiar del estado. (The Colorado Trust fue una de varias fundaciones que proporcionaron fondos puente para el programa en 2015.) Algunos condados, como Pitkin, tienen unas de los mejores porcentajes en el país (4 nacimientos por cada 1,000 mujeres entre 15 y 19 años), mientras otros, como Crowley (55 nacimientos cada por 1,000), tienen unos de los peores.

Existe una brecha similar cuando se comparan porcentajes entre diferentes grupos raciales o étnicos: la tasa de natalidad entre adolescentes blancas en el estado es de 14 de cada 1,000, en comparación con 29 de cada 1,000 entre las adolescentes negras, 30 de cada 1,000 entra las indoamericanas y nativas de Alaska y 45 de cada 1,000 entre las adolescentes hispanas.

Estas cifras importan porque “las madres adolescentes tienen menos probabilidad de terminar la preparatoria y se enfrentan a desafíos a la movilidad económica ascendente”, los autores escibieron. “A su vez, sus hijos a menudo tienen menos apoyo social y económico y peores resultados de salud”.

Otro ejemplo: las tasas de pobreza infantil. El porcentaje de niños en que viven en la pobreza en los condados del estado varía entre el 3 por ciento (en Douglas) y el 43 por ciento (en Costilla), y ciertos grupos raciales y étnicos se ven desproporcionadamente afectados dentro de estos condados. En Costilla, el 59 por ciento de los niños hispanos vive en la pobreza, en comparación con el 39 por ciento de los blancos. En Douglas, el 8 por ciento de los niños hispanos vive en la pobreza, en comparación con solo el 3 por ciento de los niños blancos. Estas inequidades en la infancia temprana pueden resultar en graves diferencias de salud a largo plazo.

“La pobreza limita las oportunidades a la vivienda de calidad, los vecindarios seguros, la comida saludable, los trabajos que pagan un salario digno y la educación de calidad”, los autores escribieron. “Mientras la pobreza y el estrés relacionado aumentan, la salud empeora”.  

Las tasas de natalidad entre adolescentes y de pobreza infantil de Colorado son solo dos de las decenas de ejemplos de inequidades de salud significativas que persisten entre y dentro de comunidades. Las complejidades del informe deben generar preguntas para los legisladores, Jovaag dijo.

“¿Qué dice esto sobre nuestro estado? ¿Qué podemos mejorar aquí? ¿Dónde están estas disparidades?” dijo. “¿Qué oportunidades faltan en las comunidades donde las personas no gozan de la misma salud que en otras partes del estado?”

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