Una publicación de The Colorado Trust
English Menu

Sharday Cooks y su hija alquilan un apartamento a través del programa de vivienda primero de Denver. Cooks ha vivido ahí por dos años, tras una década de vivir sin hogar.
Fotografía de Joe Mahoney

Vivienda

La estrategia de ‘vivienda primero’ para personas sin hogar sigue creciendo en Denver

Read in English

Por Anna Boiko-Weyrauch

Leyenda de foto: Sharday Cooks y su hija alquilan un apartamento a través del programa de vivienda primero de Denver. Cooks ha vivido ahí por dos años, tras una década de vivir sin hogar. Fotografía de Joe Mahoney

Cuando murió la madre de Sharday Cooks, Sharday tenía 19 años y su vida se convirtió en un espiral incontrolable. Recuerda cómo se quedó sin hogar: alguien le pasó una pipa que pensó que estaba llena de marihuana, dijo. Era crack.

A Cooks le gustó porque le quitaba el dolor. “Me sentí como absorbida, en duelo por mi mamá”, dijo.

La vida de Cooks es diferente ahora. Después de 10 años de vivir con una adicción y sin hogar, trabajando como prostituta en Colfax Avenue para sobrevivir, hoy está sobria, tiene un hogar y trabaja para la Coalición de Colorado para las Personas Sin Hogar. En un refugio diurno en el centro de Denver, ella reparte panecillos, bagels y mensajes alentadores a las personas que pasan por ahí.

Cuando Cooks termina de trabajar, regresa a su casa: un apartamento que comenzó a alquilar hace dos años a través del programa “vivienda primero” de la Coalición. Recuerda la fecha exacta en que se mudó, el 31 de julio de 2014, porque fue un gran hito. “Quiero sentirme orgullosa de esto, porque lo hice yo misma”, dijo.

El modelo de vivienda primero que benefició a Cooks está ganando popularidad y reconocimiento en todo el país, pero no es nuevo en Colorado. En 2003, el departamento de Servicios Humanos de Denver recibió su primer financiamiento para programas de vivienda primero por medio de un subsidio de $2 millones a lo largo de 5 años.

Este año, Denver recibió la mayor cantidad de fondos hasta ahora: $4.2 millones a través de dos subsidios, para cubrir los costos de vivienda y apoyo para 400 personas sin hogar, entre ellas veteranos, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidades y personas con enfermedades mentales graves.

La agencia de servicios humanos de la ciudad administra los fondos, que provienen del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de EE. UU (HUD, por sus siglas en inglés) y apoya los programas de cinco proveedores de servicios: la Coalición de Colorado para Personas sin Hogar, la Red de Salud de Colorado, el Programa de Empoderamiento, el Centro de Salud Mental de Denver y el Centro St. Francis.

Otras ciudades han recibido atención por sus programas que brindan alojamiento y servicios de apoyo para las personas crónicamente sin hogar, notablemente Salt Lake City; Utah atribuyó una disminución estatal en la falta de vivienda crónica del 72 por ciento entre 2005 y 2014, debido en parte a la estrategia de vivienda primero.

En 2015, HUD incentivó a los programas de vivienda primero en sus criterios para los subsidios de Continuidad de Cuidados, que únicamente financian agencias públicas y sin fines de lucro que ofrecen vivienda y asistencia a personas sin hogar.

La idea es proporcionar un apartamento a las personas crónicamente sin techo, así como el apoyo necesario para conservarlo, como por ejemplo: tratamiento para la salud mental y abuso de sustancias, capacitación laboral y manejo de sus casos. El método es parte del plan de Denver para poner fin a la falta de hogar, llamado Denver’s Road Home. (The Trust proporcionó fondos para este programa como parte de un subsidio en 2006-10).

Vivienda primero es una filosofía que realmente funciona, dijo Bennie Milliner, director ejecutivo de Denver Road Home, y predijo que la práctica continuaría. El método se basa en el entendimiento de que los proveedores de vivienda no deben ofrecer servicios y beneficios como una “zanahoria” incentivadora para que las personas con vulnerabilidad crónica conserven su vivienda, dijo Milliner. En otras palabras, ya sea que una persona sin hogar tenga éxito o no en el tratamiento de drogas, por ejemplo, u otra demanda impuesta por un programa, no tendría que volver a las calles.

“Muchos de ellos no tienen la capacidad de cumplir esas demandas cuando están preocupados por dónde van a alojarse, dormir y comer”, dijo.

La salud y la falta de hogar están estrechamente vinculadas: ciertas patologías, como las enfermedades mentales y la adicción, pueden causar la falta de hogar, y a la vez vivir en la calle o en viviendas inestables puede causar o agravar los problemas de salud.

Los investigadores han documentado las disparidades de salud entre las personas con y sin hogar desde los años 1980, y encontraron que las personas sin hogar tenían más probabilidades de tener enfermedades como hipertensión arterial, tuberculosis, VIH / SIDA, enfermedades mentales, obesidad, hepatitis C, diabetes y cáncer. Estos desafíos empeoran  con el hecho que los pacientes sin hogar tienen menos probabilidad de recibir la atención que necesitan y más probabilidad de acudir a la sala de emergencias como su principal recurso de atención. Los investigadores han encontrado altas tasas de necesidades de atención médica insatisfechas, en particular para cirugías, anteojos, atención dental, medicamentos bajo receta y asesoramiento para la salud mental entre las personas sin hogar. Los estudios también han encontrado que las personas pobres y las personas con problemas de abuso de sustancias tienen más probabilidad de quedarse sin hogar.

La falta de vivienda en Colorado afecta desproporcionadamente a los hombres y a las personas de color. Los datos sobre la cantidad de personas sin hogar en un momento específico el año pasado en Colorado indicaron que el 60 por ciento eran hombres, casi el 30 por ciento eran latinos y casi el 20 por ciento eran negros, mientras que la población del estado era casi 20 por ciento latina y 5 por ciento negra, según la Oficina del Censo de Estados Unidos.

Cooks sabe el costo que puede tener esa inestabilidad en la salud; ella dice que su adicción la estaba matando lentamente y que no le importaba su bienestar. “Era más una cuestión de supervivencia, tener un lugar para pasar la noche, tener comida, fuera lo que fuera”, dijo.

“Fuera una barra de chocolate o un refresco y papas fritas, me quería saciar con eso”.

Ahora Cooks tiene un diagnóstico de depresión severa, ansiedad y trastorno por déficit de atención, y toma medicamentos que, según dice, la mantienen “calmada, apacible y sosegada”.

Vivienda primero en Denver

La Coalición de Colorado para las Personas Sin Hogar comenzó la Colaborativa Vivienda Primero de Denver en 2003 con 100 clientes y añadió 100 más en 2005. Algunos de los clientes originales siguen en el programa, dijo Lisa Thompson, directora del programa Vivienda Primero de la Coalición.

Los proveedores de servicios recomiendan el programa a clientes potenciales (a Cooks la envió la corte después de que policías encubiertos la arrestaran por prostitución). Una vez que son aceptados en el programa, los nuevos inquilinos reciben cupones que les permite alquilar de propietarios privados o de una de las propiedades que administra la Coalición. Los cupones les permiten a los inquilinos pagar 30 por ciento de sus ingresos por el alquiler; si no tienen ingresos, no tienen que pagar alquiler.

Pero el programa hace más que simplemente darles a personas las llaves de un apartamento.

“Mis amigos dicen, ‘Oh, lo que haces es construir viviendas y llenarlas con gente’. Eso es una parte del trabajo”, dijo Thompson. Los inquilinos de “Vivienda primero” tienen un equipo de profesionales que les ayudan a manejar las causas de la falta de vivienda y a adaptarse a vivir en un apartamento.

Los clientes necesitan apoyo diverso, incluyendo tratamiento para la salud mental y para el abuso de sustancias; apoyo para solicitar beneficios del seguro social; apoyo para aprender cómo solicitar la ayuda de un propietario cuando se rompe la cañería y cómo hacer las compras en el supermercado y llenar una alacena.

“Si no, los participantes no mantendrían sus viviendas”, dijo Thompson. Para calcular los costos y beneficios del programa, la Coalición estudió los costos de la sala de emergencia y los archivos de atención médica de los participantes del programa antes y después de recibir alojamiento. En 2006, la Coalición publicó los resultados: el programa le ahorró a la ciudad aproximadamente $600,000 en costos del departamento de emergencia, o sea $31,545 por persona en promedio. La mayoría de los participantes, el 77 por ciento, sigue teniendo alojamiento dos años después de entrar en el programa, y la mitad había mejorado su salud.

Programas similares también han probado ser exitosos. Algunas investigaciones recientes:

  • Un estudio realizado en 2007 sobre personas con discapacidades psiquiátricas que viven en refugios encontró que proporcionarles una vivienda estable permanente, en lugar de un programa en el refugio, podría ahorrar $23,000 al año.
  • En 2010, un proyecto con apoyo federal colocó a 107 veteranos sin hogar en un programa de vivienda primero con acceso a trabajadores sociales, psiquiatras y capacitadores vocacionales. Un 93 por ciento seguían en la vivienda un año después y sus visitas a la sala de emergencia disminuyeron el 66 por ciento.
  • Este año, San Francisco publicó un análisis costos vs. beneficios sobre su primera política de vivienda, adoptada en 2004, y encontró que los clientes tuvieron mejor acceso a la atención médica de rutina y sus costos de servicios de emergencia disminuyeron un 58 por ciento entre 2010-11 y 2014-15.

El efecto en la vida de Cooks es evidente por las lágrimas que brotan de sus ojos cuando habla de traer a su hija recién nacida, Queen Trinity, a su apartamento. Queen Trinity, que ahora tiene casi dos años, disfruta de frecuentes noches de película con su mamá en casa y va a un preescolar que queda a pocos minutos en autobús.

El apartamento fue clave para que Cooks pudiera encarrilar su vida.

“Me hizo sentir humana otra vez”, dijo Cooks.

The Colorado Trust es una fundación que trabaja para promover la equidad en salud para las personas de Colorado. La situación de vivienda y el acceso a cuidados de salud son dos de los muchos determinantes sociales de la salud que contribuyen a las inequidades de salud en nuestro estado.

Quizás también te interese esto

Suscríbete para recibir por correo electrónico nuestras historias originales.

Close