Una publicación de The Colorado Trust
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Terri Olson con una fotografía de su hijo Tyler, un trabajador de la construcción en campos petrolíferos que murió por suicidio a los 25 años. Olson trabaja en una compañía contratista de obras y participa activamente para aumentar los conocimientos y el apoyo para la salud mental en la industria de la construcción. Fotografía de Eli Imadali / enviado especial de The Colorado Trust

Salud mental y del comportamiento

La epidemia de salud mental que afecta a los trabajadores de la construcción en Colorado

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Tyler Olson era un niño superinteligente—“Don Cerebro”, recuerda su madre Terri Olson. Después de estudiar en la Universidad de Minería de Colorado (Colorado School of Mines, en inglés), encontró un trabajo de construcción en un campo petrolífero.

Tyler trabajaba días largos, en un entorno con mucha presión y mucho estrés. Un hábito de beber que empezó en high school se convirtió en su medicamento para lidiar con todo eso, Terri dijo.

A los 24 años, “la depresión llegó con todo”, dijo Terri, quien vive en el Condado de Jefferson. “Tratamos de obtener ayuda para él muchas, muchas veces, mientras él trataba de obtener ayuda por sí mismo”. Pero los desafíos para conseguir atención para la salud mental—incluyendo a veces meses de espera para ver a un proveedor—fueron insuperables.

En el verano de 2011, Tyler murió por suicidio a los 25 años de edad.

La historia de Tyler es demasiado común en Colorado, donde las tasas de suicidio ocupan el sexto lugar más alto en el país y son desproporcionadamente prevalentes en la industria de la construcción. De los 1,370 adultos en Colorado que murieron por suicidio en 2021, alrededor del 13 por ciento (180) trabajaban en la industria de la construcción. Esto hace que sea la profesión más afectada y con una tasa mayor, en comparación con las personas desempleadas o que no trabajan.

Entre 2017 y 2021, la tasa de suicidio entre los trabajadores de la construcción era de 70.41 por cada 100,000 personas—casi el doble de la tasa promedio cuando se combinan todas las fuerzas laborales (41.35), según el informe legislativo 2023 de la Oficina para Prevenir el Suicidio del estado.

La mayoría de las personas afectadas son hombres blancos, y el impacto es desproporcionado. De las 2,137 muertes por suicidio de trabajadores de la construcción en Colorado entre 2004 y 2019, el 79 por ciento fueron entre personas blancas no hispanas, el 17 por ciento entre personas hispanas y el 4 por ciento restante entre otros grupos raciales y étnicos. La fuerza laboral que trabaja en construcción en Colorado, en total, es aproximadamente 52 por ciento blanca no hispana, 44 por ciento hispana y 4 por ciento de otros grupos raciales y étnicos, según datos de 2019 analizados por el Centro de Colorado sobre Leyes y Políticas (un beneficiario de The Colorado Trust). Más del 97 por ciento de todas las muertes por suicidio entre trabajadores de la construcción de 2004 a 2019 fueron de hombres.

El problema es tan grave—tanto en Colorado como en todo el país—que las personas en Estados Unidos que trabajan en la industria de la construcción tienen una probabilidad cuatro veces mayor de morir por suicidio que la población en general, según el Departamento de Trabajo de EE. UU. En la industria, los trabajadores de la construcción tienen una posibilidad cinco veces mayor de morir por suicidio que de una lesión relacionada con su trabajo, según datos de 2018 analizados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

“El suicidio es complejo”, dijo Lena Heilmann, PhD, MNM, directora de la Oficina para la Prevención del Suicidio del Departamento de Salud Pública y Medioambiente de Colorado. “No existe una sola razón por la cual las personas se sienten suicidas, tratan de suicidarse o mueren por suicidio”.

Sin embargo, ciertas realidades sobre la industria ayudan a explicar la prevalencia de problemas de salud mental. Primero, la construcción es una industria dominada por los hombres, dijo Sally Spencer-Thomas, doctora en psicología, una psicóloga clínica con sede en Colorado, experta en la prevención del suicidio y presidenta de Sobrevivientes Internacionales del Suicidio Unidos. Alrededor del 90 por ciento de la fuerza laboral es masculina, según la Oficina de Estadísticas del Trabajo de EE. UU., y en todas las industrias, los hombres tienen una probabilidad mucho mayor de morir por suicidio que las mujeres—casi el 80 por ciento de las personas en Estados Unidos que murieron por suicidio en 2021 eran hombres, según datos de los CDC.

Pero eso no explica totalmente el fenómeno ya que las tasas de suicidio en la industria de la construcción siguen siendo más altas que en otros sectores dominados por los varones, Spencer-Thomas dijo, como la industria agrícola o de fabricación.

Nick Williams, director de operaciones en Absolute Caulking & Waterproofing, Inc., una compañía contratista comercial en el área metropolitana de Denver, señaló factores contribuyentes como la estacionalidad del trabajo de construcción y la resultante falta de estabilidad financiera.

“Realmente no nos garantizan nuestro próximo cheque”, dijo. “Eso [causa] mucha turbulencia en la vida personal de alguien”.

Además, la presión para mantenerse apegado a un presupuesto y calendario crea un “entorno con mucho estrés”, dijo Mohammed Hashem Mehaney, PhD, un profesor adjunto en el departamento de administración de la construcción en la Universidad Estatal de Colorado. La escasez actual de trabajadores empeora esos factores estresantes y causa que los empleados actuales trabajen más horas, más duro.

“Tu vida social se puede ver afectada”, Hashem Mehaney dijo. “Y con toda esta presión, definitivamente tienes algo de ansiedad a veces, sino muchas veces”.

También existe el peligro inherente del trabajo en construcción que puede contribuir al estrés y a la ansiedad, Williams dijo. Y cuando ese peligro resulta en una lesión, el acceso a los medicamentos con opioides puede transformar el uso de sustancias en mal uso de sustancias. Alrededor del 14.3 por ciento de quienes trabajan en construcción enfrentan desafíos con el trastorno en el uso de sustancias, comparado con el 9.5 por ciento de todas las personas que trabajan de tiempo completo, según un informe publicado en 2015 por la Administración de Servicios para el Abuso de Sustancias y Salud Mental de EE. UU. El uso de sustancias puede ser un factor que contribuye al suicidio, Heilmann dijo.

Más aún, existe una cultura en la industria que normaliza el uso del alcohol—en eventos o conferencias, y en el hogar como un mecanismo para lidiar con el estrés—que puede empeorar más el problema, Williams dijo. El mismo informe de 2015 encontró que el 16.5 por ciento de las personas que trabajan en construcción dijeron beber mucho alcohol (definido como tomar cinco o más bebidas en la misma ocasión), casi el doble de la tasa entre todos los trabajadores de tiempo completo (8.7 por ciento). Estudios muestran que las personas con trastornos en el uso del alcohol corren un mayor riesgo de suicidarse, comparado con la población en general.

Luego existe lo que Williams llama el “síndrome del hombre duro”, en el que algunos trabajadores se niegan a admitir que están sufriendo ansiedad, depresión, uso de sustancias o pensamientos suicidas. Esa es la mentalidad contra la cual Tyler luchó, Terri Olson dijo, y puede causar que sea menos probable que las personas vulnerables busquen ayuda.

Jose Ballejo, un plomero que trabaja en Fort Carson y vive justo al norte en Colorado Springs, se identifica con eso. Después de formar parte del Ejército de EE. UU., fue fácil para Ballejo hacer la transición de la vida militar al trabajo en construcción, dadas las culturas similares.

“Lo llamamos un ‘entorno de hombre macho’”, dijo, describiendo la norma en la industria de la construcción de trabajar muchas horas en condiciones desafiantes. Existe una creencia, dijo, de que “no tenemos tiempo de hablar sobre sentimientos”.

Jose Ballejo trabaja en Fort Carson como instructor líder con el Programa de la Asociación Unida de Veteranos en Tuberías. Ha recibido capacitación sobre el apoyo de pares en salud mental, y depende de ella para ayudar a otros trabajadores en la industria de la construcción. Fotografía de Parker Seibold / Special to The Colorado Trust

Los datos respaldan la omnipresencia de esta ideología. Según una encuesta de 2021 en la industria de la construcción realizada por el Centro para la Salud Mental en el Trabajo de la Fundación de la Asociación Americana de Psiquiatría, solo el 18 por ciento de los participantes dijeron que hablarían abiertamente sobre su salud mental con sus colegas.

Otro posible factor contribuyente son los viajes frecuentes en la industria—los trabajadores deben ir donde están las obras, lo cual puede significar traslados largos o la transferencia periódica para estar más cerca de una obra. Un factor protector clave contra el suicidio es sentirse conectado con la familia, el trabajo y la comunidad. Por eso, las industrias en las que los trabajadores deben mudarse mucho pueden aumentar el riesgo, según Heilmann dijo.

En resumen, “realmente es como una tormenta perfecta de los factores de riesgo”, Spencer-Thomas dijo.

Sin embargo, entre el público en general, se sabe poco sobre los desafíos de salud mental que los trabajadores enfrentan en la industria de la construcción. Eso es en parte porque, a pesar del trabajo que muchos desempeñan para construir y reparar infraestructura crucial—como carreteras, escuelas u hospitales—a estos trabajadores no los consideran héroes de la misma forma como a quienes trabajan en servicios de emergencia o las fuerzas armadas, Spencer-Thomas dijo. En lugar de eso, “con frecuencia están estratégicamente escondidos de la vista del público en general”, dijo, señalando el hecho de que la construcción con frecuencia sucede por la noche para no “entorpecer el camino” y se considera un impedimento desagradable.

Hasta en la industria de la construcción, la conciencia sobre los desafíos de salud mental puede ser poca debido a la tendencia entre la gente de minimizar sus desafíos. Spencer-Thomas describió la manera de pensar típica como: “No te preocupes por mí, yo me encargo”—la cual puede hacer que los suicidios, cuando ocurren, causen más conmoción.

Cuando Hashem Mehaney primero se enteró hace como cinco años de la prevalencia de problemas de salud mental en la industria, se quedó muy sorprendido. Hashem Mehaney, un extrabajador en la industria de la construcción, sabía que la fuerza laboral enfrentaba desafíos, pero ver lo omnipresente que el problema era lo dejó asombrado. Su siguiente pensamiento fue: “¿Qué estamos haciendo sobre esto?”

Cuando examinó los datos con mayor profundidad, Hashem Mehaney aprendió que había poca información sobre la salud mental en la industria de la construcción. Así que solicitó y recibió un subsidio que le ha permitido estudiar el tema durante los últimos tres años.

Obtener datos de calidad ha sido difícil. “Esta quizás haya sido la cosa más frustrante con la que he tenido que lidiar en estudios de investigación”, Hashem Mehaney dijo. Aprendió que muchas compañías de construcción no reúnen datos relacionados con la salud mental, y aquellas que sí lo hacen dudan en compartirlos debido a inquietudes de privacidad. Hasta ahora, ha obtenido solo entre el 10 y 20 por ciento de los datos que esperaba.

De lo que ha podido examinar, Hashem Mehaney aprendió que para ayudar a luchar contra el problema, las compañías de construcción necesitan no solo crear e implementar programas para apoyar la salud mental de sus empleados, sino también demostrar a través de sus líderes que el tema ya no es tabú.

“Tu entorno tiene que cambiar”, dijo. “Si quieres que las personas te digan algo, no deberían tener miedo de perder su trabajo” o que las juzguen. Señala los programas de apoyo entre pares como una estrategia de prevención eficaz.

Ballejo, el plomero que trabaja en Fort Carson, ha visto directamente los beneficios del apoyo entre pares. Como un instructor líder con el Programa de la Asociación Unida de Veteranos en Tuberías, Ballejo les enseña a los exmilitares que hacen la transición a la vida civil las habilidades necesarias para iniciar una carrera en la industria.

En 2021, Ballejo recibió capacitación en un programa de apoyo para la salud mental entre pares en el que aprendió cómo escuchar activamente y hacer preguntas abiertas, además de conectar a quienes enfrentan desafíos con recursos. Antes de la capacitación, si notaba a un estudiante que cometía errores en su trabajo, usualmente criticaba su desempeño. Pero ahora, usa esas situaciones como una oportunidad para hacer preguntas.

Ballejo recuerda una situación en la que notó que un estudiante estaba actuando inusualmente callado. Haciendo preguntas delicadamente, Ballejo se enteró de que el estudiante acababa de descubrir que su hermano tenía cáncer.  Ballejo le preguntó al estudiante si quería hablar con alguien, y el estudiante mencionó que hablar con su capellán podría ser útil.

“Le dije: ‘Ve a hacer lo que tengas que hacer’”, Ballejo recordó. Cuando el estudiante regresó, su comportamiento había cambiado totalmente. “Podías ver que solo hablar con el capellán había liberado el peso de sus hombros”, Ballejo dijo. “Recibió la ayuda que necesitaba”.

Esfuerzos para concientizar y aumentar el apoyo para la salud mental también se están realizando en la asociación profesional de Contratistas Generales Asociados (AGC, por sus siglas en inglés) de Colorado, la cual reúne a más de 650 compañías comerciales de construcción. En 2021, AGC formó un grupo de trabajo para la salud mental con alrededor de 35 integrantes de la industria y colaboradores que se reúnen cada seis semanas.

Williams, quien forma parte del grupo de trabajo, dijo que parte de su objetivo es evaluar nuevos recursos para la salud mental que beneficien a los integrantes de AGC. El grupo recientemente publicó un informe de 27 páginas sobre la salud mental de los trabajadores de la construcción que recomendó la implementación de un programa piloto con Youturn Health, una herramienta virtual de capacitación para el apoyo entre pares, como un recurso para sus integrantes.

Terri Olson ahora forma parte del consejo de AGC y es vicepresidenta de OE Construction Corporation, una compañía contratista de obras en el área metropolitana de Denver. OE participó en el programa piloto de Youturn Health y, cuando el período de prueba terminó, decidió pagar para mantener el beneficio.

“Creo que hemos ayudado a salvar a algunas personas a lo largo del camino”, Olson dijo, y explicó que el programa ha ayudado a empleados con desafíos a darse cuenta de que no están solos.

AGC también lanzó en 2020 una iniciativa llamada “Cultura de CARE” que se ha transformado en una promesa de las compañías para crear culturales laborales seguras enfocadas en la salud mental y otros apoyos, dijo Maddy Smith, la coordinadora del programa en AGC.

Hensel Phelps, una compañía de construcción con 4,000 empleados y una oficina central en Greeley, Colorado, implementó el programa de Cultura de CARE hace varios años. Estos apoyos, dijo Jerry Shupe, director corporativo de seguridad y salud en Hensel Phelps, abarcan tres categorías: medidas preventivas como educar a los empleados sobre cómo manejar el estrés y la ansiedad y los factores de riesgo para la depresión; recursos medios, como un programa de asistencia para empleados, enfocado en personas que estén enfrentando desafíos; y, herramientas posteriores para apoyar a los empleados después del suicidio de un amigo o ser querido.

Como resultado de la pandemia de COVID-19 y las consecuencias negativas que ese período incierto tuvo en la salud mental de los empleados, Hensel Phelps también empezó a requerir que todos los gerentes recibieran capacitación sobre la salud mental y prevención del suicidio. Hasta la fecha, 2,000 empleados han completado la capacitación, Shupe dijo.

Smith dijo que ha estado recibiendo más llamadas de integrantes de AGC interesados en encontrar apoyo para la salud mental de sus empleados, una señal de que la conciencia e inquietud están aumentando en la industria. El estado también está avanzando. La Oficina de Prevención del Suicidio en Colorado recientemente trabajó con Man Therapy, una campaña nacional sobre la salud mental enfocada en hombres de 25 a 54 años, para proporcionar recursos específicamente en la industria de la construcción, entre otros esfuerzos, Heilmann dijo.

En otra indicación del progreso, Spencer-Thomas y otro psicólogo desarrollaron un curso de capacitación para prevenir el suicidio que el Centro de Depresión Johnson de la Universidad de Colorado subsecuentemente convirtió en VitalCog, el cual organizaciones como la Sucursal de las Montañas Rocosas de Constructores y Contratistas Asociados están empezando a implementar. Spencer-Thomas y otros promotores de la salud mental organizaron una conferencia sobre la salud mental en la industria de la construcción los dos últimos años. La primera conferencia, organizada en Denver en 2022, atrajo a 200 personas. La segunda, en Kansas City en 2023, atrajo a 400. La tercera—organizada a finales de febrero, nuevamente en Kansas City—atrajo a 450 participantes.

Williams dijo que ha observado un “crecimiento increíble” en la industria en los dos últimos años, y señala una mayor voluntad entre líderes de compañías de hablar públicamente sobre sus propias experiencias con temas como el uso de sustancias y el suicidio.

“Si los líderes pueden hablarlo en una sala enfrente de todos, entonces normaliza la conversación, y todos podemos empezar a hablarlo”, dijo. “He visto que eso suceda una y otra vez”.

Otra cosa prometedora: Colorado es el segundo estado después de Nueva York en adoptar un programa llamado Certificación H.O.P.E., en el que organizaciones aprenden mejores prácticas para prevenir el suicidio, promover la salud mental, recuperarse de adicciones y prevenir las sobredosis, Spencer-Thomas dijo. Siete compañías en Colorado, incluidas cinco en la industria de la construcción, están participando en el programa que dura un año.

Los estudios respaldan la eficacia de algunos de estos métodos. Un análisis examinado por pares en 2023 de VitalCog encontró que el curso de dos horas aumentó significativamente los conocimientos de los participantes para prevenir el suicidio y buscar ayuda, la seguridad en sí mismos para identificar las señales de advertencia del suicidio, y sus niveles de comodidad hablando con alguien para que busque ayuda. Estos resultados se mantuvieron constantes en los cursos presenciales y virtuales. Un metaanálisis realizado en 2015 concluyó que las intervenciones de apoyo entre pares reducen significativamente los síntomas depresivos.

Spencer-Thomas espera ver más programas establecidos de apoyo entre pares y servicios para la salud mental específicamente enfocados en la industria de la construcción, como terapeutas capacitados para entender los desafíos particulares de esa fuerza laboral. Williams cree que se necesitan recursos más accesibles para la salud mental de las personas que hablan español y aquellas con dificultades para tomar cursos por internet debido a obstáculos tecnológicos o socioeconómicos.

“Todavía tenemos mucho lugar para crecer y crear un espacio seguro para que la gente pueda encontrar la ayuda que necesita”, dijo. “No podemos sacar el pie del acelerador. Todavía queda mucho más trabajo por hacer”.

Si tú o alguien que conoces está(s) enfrentando desafíos con pensamientos suicidas u otros problemas de salud mental, llama a los Servicios de Crisis de Colorado al 1-844-493-8255 o envía un mensaje de texto con la palabra “TALK” al 38255 para obtener apoyo y servicios de consejería.

Traducido por Alejandra X. Castañeda

Jenny McCoy

Periodista independiente
Boulder, Colo.

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