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Charles McGinnett prepara platillos en el Fresh Side Cafe del Centro Vocacional del Distrito Escolar 51 del Valle del Condado de Mesa en Grand Junction. Fotografías de
Luna Anna Archey

 

Hambre

¡Celebridades culinarias al rescate!

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Mientras la reciente celebración del Día de Acción de Gracias se aproximaba, los representantes del distrito escolar en Grand Junction se encontraron en apuros.

Brotes de COVID-19, otras enfermedades respiratorias y falta de personal habían desafiado al distrito desde que las clases empezaron en agosto. Y ahora, el pavo corría peligro.

El Distrito Escolar 51 del Valle del Condado de Mesa ha mantenido una larga tradición de servir lo que cariñosamente llama una comida de “pavo y gravy” para sus estudiantes el día antes que empiecen las vacaciones por el Día de Acción de Gracias. Los estudiantes ya se acostumbraron a esperar con ansias la comida, y algunos dependen de ella como la única cena caliente de Acción de Gracias que comerán.

Los representantes de las escuelas se enorgullecen de poder servir este almuerzo casero en un distrito donde más de un tercio de los 22,000 estudiantes reunían requisitos para recibir almuerzos gratis o a precio reducido antes del programa federal obligatorio que surgió durante la pandemia para distribuir desayunos y almuerzos gratis entre todos los estudiantes. En el Distrito 51, sin mencionar muchos otros distritos alrededor del estado, las escuelas se consideran fuentes importantes de alimentación además de sitios de aprendizaje.

Este año, demasiadas de las 40 escuelas con cafeterías en los distritos estaban sufriendo lo que muchas escuelas en el estado y país también enfrentaban: falta de empleados, especialmente en las cafeterías.

En un día cualquiera, de los 130 trabajadores encargados del servicio de comida en el distrito del Condado de Mesa, había 20 a 30 puestos vacantes, y siguen así. En lugar de recibir platillos calientes, durante las tres semanas antes del Día de Acción de Gracias, estudiantes en algunas de las escuelas tuvieron que traer su propio almuerzo de casa o comer sándwiches con mantequilla de cacahuate y mermelada empaquetados comercialmente, o cajas con queso, jamón, galletas saladas y galletas dulces. Una vez por semana, los almuerzos salían de una gran torre de cajas de Pizza Hut.

A mediados de noviembre, parecía que el almuerzo previo a las vacaciones de Acción de Gracias sería más de lo mismo. Nadie estaba feliz con eso. Ni los estudiantes. Ni los padres. Ni las “señoras del almuerzo” que quedaban. Tampoco los representantes del distrito escolar.

“Estábamos en la peor situación en la que hemos estado”, dijo Dan Sharp, director de servicios de alimentación y nutrición para el Distrito 51. “Y luego surgió esta posibilidad esperanzadora”.

La posibilidad esperanzadora surgió como una trama en una historia heroica de acción. Se enviaron equipos de estudiantes llamados “Celebridades Culinarias” al rescate de las cafeterías después de que representantes en el campus del Centro Vocacional del distrito se pusieron a pensar juntos e idearon una solución que sigue trayendo almuerzos calientes todos los días para los estudiantes. (El Centro Vocacional ofrece educación profesional y técnica en varias vías, incluidas artes culinarias y administración de restaurantes.)

El director del Centro Vocacional, la chef profesional que supervisa el Fresh Side Cafe del centro, la directora del programa de preparación laboral In-Steps para estudiantes mayores con necesidades especiales y la directora de una escuela en el área tuvieron la idea de contratar a estudiantes que están estudiando artes culinarias en el centro. Los estudiantes ya tienen experiencia en la preparación y seguridad de alimentos y cómo servirlos a través de su trabajo en el singular café comunitario del centro.

La solución en la que todos saldrían ganando no solo permitiría que los estudiantes del distrito recibieran comida caliente. También les daría a los estudiantes de artes culinarias una experiencia directa para ayudarlos en su futuro laboral.

La idea de las Celebridades Culinarias fue de ser un pensamiento a convertirse en acción concreta con una velocidad de emergencia.

“Empezó como una plática de: ‘¿Qué piensas sobre…?’ y antes de darnos cuenta, bum, lo estábamos haciendo”, dijo Cam Wyatt, director del Centro Vocacional.

Ese “bum” realmente se extendió a lo largo de días concentrados de trabajo. No fue tan fácil como simplemente enviar a los estudiantes a las escuelas de todo el distrito. Los administradores tuvieron que obtener permiso de los padres para que sus hijos trabajaran fuera del Centro Vocacional. Tuvieron que organizar el transporte. Eso significó una red complicada de pases de autobús y hasta pedirles a algunos directores que manejaran. Se tuvieron que revisar las certificaciones; los estudiantes tuvieron que certificarse en un programa llamado ServeSafe para demostrar que tenían las habilidades apropiadas para trabajar con alimentos.

“Como que construimos el avión mientras lo piloteábamos”, dijo Christina Horn, una estudiante graduada de la Escuela de Artes Culinarias Auguste Escoffier en Boulder quien hace cinco años, renunció a un puesto de chef en uno de los restaurantes de comida gourmet en Grand Junction para enseñar artes culinarias a los estudiantes del Centro Vocacional.

Christina Horn, la instructora del programa de artes culinarias en el Centro Vocacional.

Con los obstáculos del proceso superados, las Celebridades Culinarias llegaron a las escuelas con sus viseras iguales con llamas rojas y naranjas. Su presencia ese día antes del Día de Acción de Gracias permitió que las cafeterías en el Distrito 51 se llenaran con los inconfundibles y apetitosos aromas de pavo, puré de papas, gravy, ejotes, pan recién horneado y galletas de calabaza.

“Nos fue bastante bien. Los niños no tuvieron que comer Lunchables”, dijo Charles McGinnett, una de las Celebridades Culinarias, mientras llenaba vasos con fruta picada para un almuerzo después del Día de acción de Gracias en la Escuela Primaria Appleton.

Las Celebridades Culinarias han seguido trabajando desde el éxito de la comida de pavo y gravy. Grupos de estudiantes salen cada día a cuatro escuelas sin suficiente personal para ayudar a preparar la comida ese día. Han contribuido en la producción de almuerzos que incluyen cosas como ensalada de quinua, salsa marinara para espagueti, puerco en barbacoa, brócoli al vapor, burritos y nachos con todo. Más tarde por la mañana, otros grupos se aparecen para ayudar a servir comida caliente. Los grupos se turnan para que todos tengan la oportunidad de hacer todo tipo de trabajo.

“Este fue el peor año”, dijo Ronda Nelson, una cocinera en la Escuela Primaria Appleton que había estado preparando comida para casi 300 estudiantes por día ella sola después de que otros empleados se enfermaran en un equipo ya corto de personal. A la ayuda que ahora recibe de las Celebridades Culinarias la describe como “increíble”.

Recientemente, eso significó que McGinnett, a quien le gustaría abrir su propio restaurante algún día, estuvo ayudando a preparar comida mientras otra Celebridad Culinaria, Logan Shroder, quien espera unirse a las fuerzas armadas y convertirse en cocinero con los Seabees de la Marina de EE. UU., lavaba y guardaba ollas tamaño industrial antes que llegara la primera ola de estudiantes hambrientos a la fila de la cafetería.

Un día anterior, en la escuela charter Independence Academy, tres de los estudiantes de In-Steps hicieron una fila detrás del mostrador para servir la comida donde el menú del día sería espagueti con albóndigas. Distribuyeron pan, fruta y ensalada mientras la directora de su programa, Kelly Weeks, se paró a un costado con un portapapeles para anotar cuántos estudiantes estaban recibiendo almuerzos y asegurarse de que cada uno recibiera una fruta o una verdura.

“Los niños dicen: ‘buen trabajo, gracias’, y eso se siente bien”, dijo Tanner Twiggs, quien era responsable de poner los bollitos de pan en cada bandeja junto al espagueti.

Liz Dahl, una asistente de maestra en Independence Academy, dijo que tener opciones saludables en el almuerzo ha sido muy importante para los estudiantes. Durante las tres semanas cuando no hubo servicio de almuerzos, Dahl dijo que algunos estudiantes se aparecían con bolsas de comida llenas de dulces solamente.

Horn dijo que se unió al proyecto de Celebridades Culinarias con la esperanza de que algunas de las experiencias de sus estudiantes resultaran en pasantías pagadas. Ese objetivo ya se está convirtiendo en realidad: en las últimas dos semanas, cafeterías escolares contrataron a dos de los estudiantes, trabajos que incluyen salario y beneficios.

Horn también está trabajando para que la Federación Culinaria Estadounidense certifique el programa del Centro Vocacional, un esfuerzo que podría beneficiarse de su experiencia en cafeterías escolares. Con esa acreditación difícil de obtener, los estudiantes tendrán otra ventaja para encontrar trabajos en el campo culinario o para que los acepten en escuelas culinarias.

Wyatt dijo que tener a los estudiantes en escuelas comunitarias ayudando durante una crisis alimentaria relacionada con la pandemia les ha dado un nuevo entendimiento de lo que significa servir, con un énfasis en que sea más que solo poner comida en platos.

Les ha dado un fuerte sentido de orgullo y autoestima, dijo. “Esto es un voluntariado, pero a un nivel que mantiene a los estudiantes progresando con habilidades aptas para el trabajo”.

El grupo de administradores que tuvieron la idea ahora están buscando otras oportunidades en la comunidad para que los estudiantes de artes culinarias puedan ayudar en un mundo sin suficientes empleados y afectado por la pandemia. Por ejemplo, esperan que los hospitales locales sean un lugar adecuado para las Celebridades Culinarias.

Wyatt dijo: “Estamos tratando de ampliar su experiencia de cualquier forma posible”.

A McGinnett le gustaría abrir su propio restaurante después de graduarse del programa de artes culinarias.

Traducción de Alejandra X. Castañeda

Nancy Lofholm

Periodista independiente
Grand Junction, Colo.

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