Como madre soltera, Cinthya Garcia solía recibir alrededor de $600 en beneficios mensuales del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) para mantenerse a sí misma y a sus seis hijos que viven con ella en Commerce City. Con los fondos de SNAP, Garcia podía comprar carne y frutas y verduras frescas para preparar comida nutritiva para su familia.
“Éramos muy buenos administrando lo que estábamos comprando”, Garcia dijo. Aunque el dinero no era exactamente lo suficiente—Garcia tenía que acudir a bancos de alimentos para cubrir la diferencia al final de cada mes—la contribución de SNAP era beneficiosa para su familia, dijo la mujer de 40 años.
Garcia, quien trabaja como asistente certificada de enfermería y administra su propio negocio de interpretación de idiomas, perdió ese apoyo después de recibir un aumento de sueldo. El ingreso adicional hizo que ya no reuniera requisitos para SNAP, ya que ahora ganaba $100 de más al mes.
Lo que debió haber sido un logro financiero beneficioso aumentó la inseguridad alimentaria de su familia. Esta inseguridad se define como tener acceso limitado o incierto a alimentos adecuados.
“En todos los aspectos, es muy difícil”, Garcia dijo sobre su situación. “Se siente como una bota en nuestro cuello todo el tiempo”.
La historia de Garcia ilumina una realidad que sigue afectando a cientos de miles de coloradenses: personas que ganan demasiado para recibir SNAP pero continúan enfrentando desafíos para obtener suficiente comida.
En 2023, alrededor del 48 por ciento de los coloradenses que enfrentaban inseguridad alimentaria no reunían requisitos para recibir SNAP, según datos recopilados por Feeding America, una red nacional de despensas alimentarias. Eso equivale a alrededor de 350,000 coloradenses con inseguridad alimentaria que no pueden recibir SNAP.
Un informe todavía no publicado por el Instituto de Salud de Colorado (un beneficiario de The Colorado Trust) encontró que el 13.4 por ciento de los coloradenses que ganan entre dos a tres veces el —justo por encima del límite de SNAP—sufren inseguridad alimentaria. Para una familia de cuatro personas, eso equivale a ingresos anuales de hasta $96,450. Y el 11 por ciento de los coloradenses que ganan entre tres a cuatro veces el nivel de pobreza federal—hasta $128,600 para una familia de cuatro—también enfrentan desafíos para tener acceso a comida adecuada.
Estos datos destacan el “efecto precipicio” en la inseguridad alimentaria—esencialmente, que el límite de ingresos para reunir requisitos y recibir SNAP deja a las personas en una situación difícil sin el apoyo del gobierno.

Los voluntarios Jeff Harris, Ronnie Weiss y Awaz Mobarez (de izq. a der.) ponen alimentos enlatados y verduras frescas en cajones, repisas y hieleras en Metro Caring el miércoles, 18 de marzo de 2026, en Denver, Colo. El mercado se reabastece todos los días. Fotografía de Armando Geneyro/enviado especial de The Colorado Trust
“Las personas suelen pensar que la inseguridad alimentaria solo afecta a aquellos con grandes desventajas económicas”, dijo Chad Molter, director ejecutivo de Harvest of Hope Pantry, una despensa alimentaria en Boulder. “En realidad no es así”.
El efecto del precipicio revela que “la inseguridad alimentaria puede sucederle a muchas más personas de las que pensamos”, dijo Brandon McKinley, especialistas en mercadotecnia con Metro Caring (un beneficiario de The Colorado Trust). La organización sin fines de lucro con sede en Denver proporciona víveres y otros recursos contra el hambre, incluyendo clases de nutrición y cocina, al igual que asistencia para solicitar beneficios de SNAP y otros programas de ayuda gubernamental.
Hunger Free Colorado (un beneficiario de The Colorado Trust), una organización sin fines de lucro a nivel estatal que se enfoca en aumentar el acceso equitativo a alimentos nutritivos, recientemente organizó sesiones para que familias de madres o padres solteros en Colorado compartieran sus experiencias con la inseguridad alimentaria. Los participantes describieron cómo habían rechazado ofertas laborales o lloraron al recibir un acenso en el trabajo porque se dieron cuenta de que el aumento de sueldo causaría la pérdida de sus beneficios de SNAP, según dijo Mariah Guerrero, gerenta principal de políticas públicas en Hunger Free Colorado.
“Especialmente en un estado como Colorado, donde tenemos aumentos en el costo del alquiler, los cuidados infantiles, la atención médica y los precios de la comida, muchas familias empeoran financieramente cuando pierden [sus beneficios de] SNAP, aunque sus ingresos aumenten en teoría”, agregó.
McKinley dijo que esas normas binarias relacionadas con ingresos han creado obstáculos en el sistema de beneficios públicos que no están ayudando a que la gente “crezca sus vidas”.
La existencia del precipicio alimentario, dijo Gina Plata-Nino, directora de SNAP en la organización nacional sin fines de lucro Centro de Estudios y Acción Alimentaria (FRAC, por sus siglas en inglés), demuestra que “las personas están trabajando y quieren trabajar duro. Pero no están ganando salarios vivibles”.

Lawrence Appell mira dentro de un refrigerador mientras se surte de comida en el mercado de alimentos de Metro Caring el miércoles, 18 de marzo de 2026, en Denver, Colo. Appell con frecuencia pasa a buscar comida para una familia inmigrante en su vecindario que tiene miedo de usar programas disponibles debido a temores de seguridad por su estatus legal. Fotografía de Armando Geneyro/enviado especial de The Colorado Trust
Garcia se identifica con esto.
“No soy floja, [no estoy] solo sentada en el sofá esperando que me lleguen cupones de alimentos”, dijo. “Cuando no estoy usando los cupones de alimentos, estoy contribuyendo al sistema [económico]”.
Así es, los clientes de Harvest of Hope Pantry incluyen personas con múltiples trabajos, estudiantes de familias de clase media y adultos mayores con ingresos fijos que están acudiendo a la despensa alimentaria por primera vez en sus vidas.
“No existe una sola cara [que represente] el hambre, y no existe una sola historia sobre el hambre o la inseguridad alimentaria”, dijo Monica Buhlig, directora principal de impacto en Food Bank of the Rockies, una organización sin fines de lucro (y beneficiaria de Colorado Trust) que ofrece servicios en Colorado y Wyoming.
Ha habido un aumento constante en la cantidad de personas que enfrentan inseguridad alimentaria desde que se dejó de ofrecer en 2023 la ayuda de emergencia de SNAP disponible durante la pandemia, según Food Bank of the Rockies. En 2022, cerca de 1 entre 9 coloradenses en el área de servicios de la organización, la cual abarca 32 condados, enfrentó inseguridad alimentaria. En 2023, esa cifra aumentó a 1 entre 8. Datos más recientes se están recolectando, pero Buhlig dijo que todas las señales indican que la cifra actual es aún mayor.
“Es una red de seguridad esencial”, dijo sobre SNAP. “Sin embargo, no está alcanzado a todos en estos momentos”.
Debido al creciente costo de vida y la inflación prolongada, “hay muchas personas que no pueden cubrir sus gastos cada mes”, Buhlig dijo.

“EJ” Sanchez carga cajas con comida para poner en su vehículo en el estacionamiento después de visitar el mercado de alimentos de Metro Caring el miércoles, 18 de marzo de 2026, en Denver, Colo. Sanchez era dueño de su propio negocio hasta que circunstancias desafortunadas lo llevaron a declarar la bancarrota. Fotografía de Armando Geneyro/enviado especial de The Colorado Trust
Según un reciente análisis de CNBC, el costo de vida en Colorado es el cuarto más alto en el país, por debajo solo de California, Hawaii y Florida. SNAP ayuda a aliviar parte de este estrés, proporcionando $120 millones al mes a 614,000 coloradenses, pero muchos siguen quedándose atrás.
“Somos el país más rico en la tierra, y el hecho de que tengamos tasas tan altas de inseguridad alimentaria y que tengamos un programa [SNAP] que las personas no pueden accesar fácilmente debería ser bastante alarmante”, Plata-Nino dijo.
Carol es una madre soltera que vive en Lakewood con un hijo de 13 años. (Carol pidió que solo la identificáramos con su nombre de pila por temor a perder sus beneficios del gobierno.) También tiene dos hijos adultos que no viven con ella.
Recibió beneficios de SNAP por varios meses durante 2025. Recibir SNAP, Carol dijo, proporcionó “un poco más de espacio para respirar”.
Carol trabaja de medio tiempo como asistente médica porque su hijo tiene necesidades especiales y necesita citas de terapia todos los días. “Tengo que ser muy flexible con el trabajo por eso”, dijo.
Cuando tenía beneficios de SNAP, Carol podía comprar comida más saludable para su hijo—incluyendo frutas y verduras frescas—y no tenía que preocuparse de ir a despensas de alimentos. Sin embargo, en septiembre, sus beneficios se cancelaron sin que le avisaran, y le informaron que tenía que reembolsar $800 de los beneficios que ya había recibido por dos meses. Esa cantidad, calcula, equivale a como 160 comidas.
Cuando Carol solicitó por primera vez beneficios de SNAP, varios empleados le dijeron que la pensión alimenticia de su hijo no contaba como parte de sus ingresos. Más tarde descubrió que eso era incorrecto. Según las regulas de elegibilidad de SNAP, sus ingresos exceden los límites. Pero entre el salario que trae a casa y todos los gastos que tiene, “no hay forma de que exceda [el límite] de ingresos”, dijo. “En realidad estoy [en números rojos]”.
Aunque McKinley señaló que hay mucho que se podría hacer para mejorar SNAP, un factor beneficioso es que el programa permite que las personas visiten el supermercado más conveniente y seleccionen los alimentos que su familia necesita.
“No tienen que saber qué organizaciones sin fines de lucro están abiertas o esperar que la despensa de alimentos a la que vayan tenga los artículos que concuerden con su alimentación”, McKinley dijo. “SNAP es eficaz dándole a la gente esa independencia y esa opción”.
Esto es algo que los coloradenses afectados por el efecto precipicio no tienen.
“Por más que intentamos crear un espacio acogedor y sin prejuicios, las personas no están aquí porque quieren estar aquí”, dijo Molter, de la despensa alimentaria en Boulder. “La gente quisiera estar comprando en supermercados”.
Carol ha empezado a depender de despensas alimentarias otra vez desde que perdió sus beneficios de SNAP. Ahí encuentra mayormente alimentos enlatados, y también trae a casa almuerzos gratis que le dan en el trabajo para que su hijo coma en la cena. Aunque le gustaría que su hijo comiera más saludable, especialmente debido a sus necesidades especiales, “en este momento, agarramos lo que podemos obtener”, dijo.

Una repisa con varios artículos aparece en esta fotografía del Mercado de Alimentos Frescos de Metro Caring el miércoles, 18 de marzo de 2026, en Denver, Colo. Carteles arriba de las repisas, en inglés y español, indican los beneficios de salud que ciertos alimentos tienen. El inventario con frecuencia cambia a diario. Fotografía de Armando Geneyro/enviado especial de The Colorado Trust
Molter dijo que cuando habla con personas que visitan la despensa, escucha con regularidad que les gustaría comer más saludablemente pero no tienen suficiente dinero. La inseguridad alimentaria está conectada con varios problemas de salud física y mental, incluyendo las enfermedades coronarias, la diabetes tipo 2 y la depresión.
Jocelyn Miller, una mujer de 63 años que vive en Arvada y tienen diabetes tipo 1, acude al mercado de Metro Caring para obtener víveres una vez cada dos semanas y a veces visita otro mercado local de alimentos gratis. Dijo que ha estado dependiendo de estos apoyos por los últimos cinco años, cuando la inflación y el creciente costo de vida empezaron a afectar por primera vez su presupuesto.
Miller trabaja independientemente como maestra de Pilates, organizando un grupo de apoyo para personas con diabetes, y como educadora de diabetes en Metro Caring, así que sus ingresos mensuales varían. Debido a esa fluctuación, no ha solicitado beneficios de SNAP recientemente. No está segura de sí cumple con los requisitos, y aunque sí los cumpliera, no quiere arriesgarse a que sus beneficios se cancelaran si sus ingresos aumentan temporalmente, como a veces pasa.
“No quiero que pase que en un momento sí cumplo con los requisitos y después no”, dijo. Por eso encuentra maneras de “hacer que las cosas duren” al congelar comida de los mercados de alimentos y preparar platillos de bajo costo como sopas, dijo.

El voluntario Jeff Russell le dice a la clienta Jocelyn Miller qué opciones están disponibles en la carnicería el miércoles, 18 de marzo de 2026, en el Mercado de Alimentos Frescos de Metro Caring en Denver, Colo. Miller obtiene alimentos del mercado cerca de una vez cada dos semanas. Fotografía de Armando Geneyro/enviado especial de The Colorado Trust
Muchas despensas de alimentos están observando una creciente demanda. En Harvest of Hope Pantry en Boulder, por ejemplo, la cantidad de visitantes ha aumentado por lo menos el 20 por ciento año tras año desde 2020, con algunos años de aún mayor demanda, Molter dijo.
Y se espera que la cantidad de personas que necesiten despensas alimentarias aumentará aún más cuando las regulaciones federales entren en vigor el 1º de mayo. Estas regulaciones causarán que las personas refugiadas, asiladas, en libertad condicional y la mayoría de personas sin ciudadanía estadounidense no reúnan requisitos para recibir beneficios de SNAP.
Sin SNAP, Garcia depende más de bancos locales de alimentos. También a veces trabaja de voluntaria con un grupo sin fines de lucro dedicado a la justicia social que ofrece alimentos frescos a cambio de su tiempo, “lo que me ayuda más que nada”, dijo. Esto es porque la ayuda a cocinar platillos con poco sodio y poca azúcar para sus hijos—varios de los cuales reciben una alimentación especial debido a condiciones médicas.
Cambios normativos siguen siendo difíciles de implementar. McKinley dijo que el enfoque debería ser en las causas raíz del hambre y que las despensas de alimentos por sí solas no son la solución. Guerrero, por su parte, dijo que abordar la asequibilidad y el aumento en el costo de vida en Colorado es “una de las maneras más prácticas y durables de apoyar a las familias de Colorado” que enfrentan el efecto precipicio.
Según un informe del Instituto Urbano, se espera que casi 300,000 familias en Colorado pierdan parte de o todos su beneficios de SNAP debido a los recortes y restricciones de elegibilidad que impone H.R. 1, la cual el presidente Trump firmó como ley en julio de 2025. Algunos de esos cambios, incluyendo restricciones de elegibilidad, ya entraron en vigor, y otros se implementarán a finales de 2028.
Según la perspectiva de Garcia, “la comida debería ser un derecho universal. No deberíamos tener personas enfrentando el hambre”.
Traducido por Alejandra X. Castañeda